Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos

En un intento por amortiguar las ausencias de peso y garantizar volumen en el Club Belgrano, el gobernador Sergio Ziliotto encabezó este martes a la tarde un encuentro con intendencias peronistas de la provincia y con los presidentes de las Unidades Básicas de la capital pampeana.
Unas de las intendentas presente fue Adriana García, que llegó tarde y fue captada por un fotógrafo de El Diario. Sobre quiénes ya estaban adentro en el encuentro no se dijo ni una palabra. Tampoco se permitió el ingreso. Es posible que en el transcurso de la tarde se difunda algún comunicado de prensa.
La movida del mandatario busca cerrar filas con la estructura territorial del Partido Justicialista luego del duro traspié político que significó la reunión del Consejo Provincial, donde el rechazo del espacio de Carlos Verna y del intendente Luciano di Nápoli dejó al descubierto la hondura de la interna.
El escenario político cruje en la previa de la fecha más emblemática del calendario peronista. Mientras la conducción partidaria insiste con el discurso de la "unidad sin exclusiones" frente al modelo nacional libertario, en el plano doméstico las terminales de mayor volumen le dieron la espalda al armado institucional. Di Nápoli -marginado de la mesa del Consejo tras el fallido proceso interno- y la tropa vernista expusieron que la crisis no se maquilla con invitaciones de protocolo ni discursos de rigor, exigiendo una discusión política de fondo de cara a la sucesión de 2027, donde Ziliotto no tiene reelección.
Territorio y dispersión
La preocupación no es solo la foto del 17 de Octubre, sino la sangría que amenaza la gobernabilidad futura. En el tablero pampeano pesan dos factores clave: la reciente personería jurídica de "Fuerza Pampa" -el sello electoral propio que cobija al vernismo y al di-napolismo- y la aceleración de acuerdos entre la UCR, el PRO y La Libertad Avanza para conformar un frente opositor unificado.
Frente al desinterés de los actores principales y el desfile prematuro de nombres para la gobernación, Ziliotto recurrió directamente a la musculatura de gestión: los jefes comunales del interior y los referentes de los barrios santarroseños. El gobernador bajó línea a la dirigencia de base para que la militancia aporte el color y el volumen que la cúpula no logró articular en la mesa de negociación.
El armado con intendentes y titulares de las Unidades Básicas opera como un dique de contención urgente: la conducción busca que el desplante del vernismo y de la municipalidad santarroseña no resulte en una postal desierta en las instalaciones de Belgrano.