Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
La presidenta del Instituto Provincial Autárquico de Viviendas (IPAV), Erica Riboyra, confirmó que el organismo seguirá utilizando el sorteo como mecanismo para definir la adjudicación de viviendas sociales y descartó modificaciones ante los reclamos de familias que piden respuestas por fuera del sistema vigente.
La postura de la funcionaria fue expresada este miércoles, en redes sociales y en medio de una nueva protesta protagonizada por un grupo de mujeres que reclamó que determinadas situaciones familiares sean analizadas de manera particular.
Riboyra sostuvo que el IPAV continuará aplicando criterios generales para todas las personas inscriptas y rechazó la posibilidad de avanzar con adjudicaciones directas.
"No voy a ceder ante presiones. No porque no escuche. Escucho y atiendo. Pero escuchar no significa ceder. Y tener sensibilidad frente a una necesidad no significa abandonar las reglas", afirmó.
La titular del organismo señaló que la administración de una política pública habitacional implica tomar decisiones que pueden no satisfacer expectativas individuales, aunque remarcó que el procedimiento debe ser el mismo para todas las familias que esperan acceder a una vivienda.
"Las viviendas se adjudican con reglas claras, públicas y transparentes. Y esas reglas tienen que valer para todos", expresó. En ese marco, ratificó que defenderá el sorteo como mecanismo de adjudicación de las casas construidas por el IPAV.
Más de 2.500 familias inscriptas
Riboyra indicó que actualmente hay más de 2.500 familias de Santa Rosa registradas y en condiciones de participar de los sorteos de viviendas. Utilizó ese dato para explicar, según sostuvo, la dificultad de establecer prioridades individuales por fuera del procedimiento previsto.
"Cada una tiene una historia, una necesidad y una expectativa. ¿Quién decide cuál de esas historias vale más que otra? ¿Quién establece quién merece saltear a los demás?", planteó.
La funcionaria reconoció que muchas de las personas inscriptas atraviesan situaciones económicas complejas, vinculadas con el pago de alquileres, el sostenimiento cotidiano de sus hogares y la falta de una solución habitacional estable.
También relacionó parte de ese escenario con las políticas impulsadas por el Gobierno nacional, aunque aclaró que la existencia de situaciones urgentes no puede derivar, a su entender, en la modificación de las reglas de adjudicación.
Según explicó, el sorteo no soluciona por sí mismo el déficit habitacional, pero permite evitar que las decisiones dependan de evaluaciones discrecionales sobre qué familia atraviesa una situación más grave.
Desde esa perspectiva, Riboyra sostuvo que mantener un mecanismo general busca garantizar que todas las personas inscriptas participen bajo las mismas condiciones y que ninguna situación particular desplace a otra familia que también se encuentra a la espera de una vivienda.