La Pampa

Bensusán, el Alpine del Centro Cívico: prolijidad técnica y el costo de no arriesgar

El senador necesita que el cronómetro le devuelva un tiempo de campeonato
El senador necesita que el cronómetro le devuelva un tiempo de campeonato.
El Diario presenta la sexta entrega de perfiles rumbo a la sucesión provincial. Formado, sin choques y con el respaldo del Centro Cívico, el senador blanqueó su ambición de gobernar. Sin embargo, entre encuestas frías y facturas del pasado, la carrera al trono le exige arriesgar en la curva.

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Por Walter Goñi (*)

En el taller de la política pampeana, donde los mecánicos del oficialismo analizan la telemetría con miras a la sucesión de 2027, las metáforas sobre el asfalto surgen solas. Si el gabinete ubica a figuras como Ariel Rauschenberger en el lugar de la audacia a lo Colapinto, la estampa de Daniel "Pali" Bensusán encaja con precisión quirúrgica en el molde de Pierre Gasly dentro de Alpine: un piloto fino, hiperformado, previsible y sin antecedentes de choques estruendosos, al que la escudería del Centro Cívico posiciona como su carta de recambio más confiable y de línea directa con el gobernador Sergio Ziliotto. 

Bensusán es, sin rodeos, el aspirante que se gesta bajo la sombra protectora de la Casa de Gobierno. Su ingreso a la pista mayor no fue anónimo: llegó con el palenque y la dirección asistida de su suegro, el histórico dirigente Ramón "Toti" Garay, metiéndose en los circuitos como subsecretario de Gobierno, Justicia y Seguridad (2011-2013) durante la gestión de Oscar Mario Jorge. Sin embargo, no se quedó a vivir a la sombra del "paddock" familiar, esa zona privada detrás de los boxes, como "el yerno de". Supo construir un chasis propio combinando su impronta de abogado egresado de la UBA, su paso por el Consejo de la Magistratura en representación de ambos poderes y la rosca fina que ejerce desde 2007 como apoderado general del Partido Justicialista pampeano. 

Ese volumen técnico se tradujo en gestión pura: fue ministro de Gobierno y Justicia en el tramo vernista (2015-2019) y continuó al frente de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos en el arranque de Ziliotto (2019-2021). En esa etapa mostró la capacidad de llevar el auto a fondo con impecable coherencia, cosechando respeto en las tribunas propias y ajenas por su conocimiento quirúrgico del Estado y su recorrido por cada localidad y economía regional de la provincia. 

Hoy, con mandato como senador nacional hasta 2027, "Pali" gira en el Congreso como un defensor calificado de los intereses pampeanos. Conoce el reglamento de memoria y no titubea a la hora de acelerar contra la Casa Rosada cuando se trata de blindar el federalismo y los recursos locales. Pero en toda carrera prolija hay una bandera amarilla que empaña la planilla de tiempos: aquel insólito "faltazo" a la sesión por la ley de Ficha Limpia en mayo de 2025, cuando un viaje a las Islas Canarias lo dejó fuera de la pista justo en una votación que se definió por apenas un neumático de diferencia. Una mancha en el historial que prefirió archivar sin explicaciones públicas. 

A pesar de ese tropiezo, el verdadero dilema de Bensusán no radica en la mecánica de su discurso, sino en el velocímetro. Es uno de los pocos que apretó el acelerador a fondo y verbalizó sin rodeos su ambición de competir por la gobernación. Sin embargo, tras el blanqueo de esa aspiración, la tribuna no rugió: los cómputos de las encuestas, al menos por ahora, lo mantienen en un frío nivel de flotación que no termina de encender al electorado. 

A esa parsimonia en las cifras se le suma una factura de largo arrastre con el mandamás de General Pico, Carlos Verna. Un cortocircuito de esos que no se arreglan fácil en boxes: fue cuando Bensusán rechazó el convite de Verna para ser el candidato a intendente del PJ en Santa Rosa, prefiriendo la pista más segura del Senado. Aquel volantazo desató la histórica interna entre Jorge Lezcano y Luciano di Nápoli, le abrió las puertas del municipio al actual jefe capitalino y terminó moldeando, por paradójica vuelta del destino, a quien hoy se perfila como su más complejo rival en el armado provincial. 

Nadie pone en duda la formación institucional de Bensusán, su densidad jurídica ni su disciplina de equipo. Es el piloto ideal para garantizar un andar predecible y sin sobresaltos. Pero en la Fórmula 1 del peronismo pampeano no alcanza únicamente con no chocar: para quedarse con la pole position de 2027 hace falta arriesgar en la curva, marcar el récord de vuelta y movilizar a la tropa. Y, por ahora, el Alpine del Centro Cívico suma giros con prolijidad, pero sigue esperando que el cronómetro le devuelva un tiempo de campeonato. 

Esta entrega marca solo una parada más en el recorrido. El escáner de este diario seguirá posándose sobre cada una de las figuras que pretenden habitar el Centro Cívico a partir de 2027.

(*) Director Periodístico de El Diario de La Pampa.

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