La Pampa

"No me mataron porque soy fuerte": lutier denunció salvaje golpiza policial

Lautaro Ruiz es oriundo de La Plata y vive del arreglo artesanal de guitarras. El domingo a la noche discutió con choferes de colectivo en la Terminal de Santa Rosa porque no lo dejaban subir con el instrumento de un cliente. El desencadente fue una escena de extrema violencia.

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EL DIARIO digital

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"Voy a empezar como pueda". Con el rostro desfigurado por los hematomas, los ojos morados e hinchados por los impactos y la voz quebrada por la impotencia, Lautaro Ruiz busca fuerzas para reconstruir el calvario que le tocó vivir a manos de efectivos de la Policía de La Pampa. Su oficio es el detalle y la delicadeza: es lutier, proviene de La Plata y montó un taller al que se dedica "con mucho cariño". Sin embargo, las marcas que hoy lleva en el cuerpo no corresponden a ningún accidente de trabajo, sino a la ferocidad de una golpiza policial que casi le cuesta la vida.

La pesadilla comenzó el pasado domingo por la noche en la Terminal de Ómnibus de Santa Rosa. Lautaro se encontraba en la plataforma junto a otro joven intentando abordar un colectivo de la empresa Plusmar. Llevaba consigo una guitarra fina, propiedad de uno de sus clientes, a la que protegía como su principal herramienta de trabajo. Ante la negativa e intransigencia de los choferes para permitirles subir al micro con los instrumentos en la cabina, se desencadenó un acalorado cruce de palabras.

Fue en ese instante cuando entró en escena un grupo de efectivos de la Seccional Primera -integrado por agentes hombres y una mujer- que patrullaban la zona. Lejos de actuar como mediadores para desescalar el conflicto, los uniformados arremetieron de manera agresiva contra el joven platense.

Lautaro contó que padece ataques de pánico y cuadros de ansiedad. Frente a la hostilidad, los gritos y los primeros roces físicos de los policías, el miedo lo desbordó por completo. Desesperado, se dio a la fuga corriendo para proteger su integridad.

La huida enfureció aún más a los efectivos. Al no poder darle alcance de inmediato en las inmediaciones de la terminal, los agentes montaron una cacería que se extendió por varias calles hasta llegar a la Plaza del Mapa, en Villa Elvina. Aterrorizado, el joven intentó buscar refugio en el ingreso de una vivienda particular.

Fue allí donde lo alcanzaron. Sin mediar palabra y fuera de cualquier protocolo de detención, los policías lo redujeron y descargaron una lluvia de golpes de puño y patadas sobre su cabeza y cuerpo.

"No me mataron porque soy un tipo fuerte", alcanzó a decir Lautaro antes de que el llanto le ahogara las palabras durante la entrevista. "Tengo un buen cuerpo, pero sobre todo tengo un buen espíritu para aguantar esto", agregó destruido emocionalmente.

Tras ser liberado y recibir atención médica por las severas lesiones sufridas en el rostro y el tórax, Lautaro se presentó ante las autoridades judiciales e institucionales para erradicar las denuncias correspondientes por abuso de autoridad y lesiones graves contra el personal de la Seccional Primera.

Mientras la Justicia deberá investigar el accionar de los efectivos involucrados y disponer las pericias de rigor sobre las cámaras de seguridad de la Terminal y de la barriada, el joven lutier intenta recuperarse, con el rostro marcado por la brutalidad y el temor a que la violencia institucional vuelva a cruzarse en su camino.

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