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Condenaron al ladrón atrapado dentro de una cucha para perros

En el caso tomó intervención la Seccional Segunda
En el caso tomó intervención la Seccional Segunda.
Recibió tres meses de prisión efectiva por dos hechos ocurridos el mismo día en Santa Rosa. Tras el segundo robo intentó escapar de la Policía, atravesó un descampado y terminó ocultándose en una casita para perros de una vivienda. 

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EL DIARIO digital

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Un hombre fue condenado a tres meses de prisión de efectivo cumplimiento por un hurto y un robo cometidos con pocas horas de diferencia en dos viviendas de Santa Rosa. Después del segundo hecho fue perseguido por la Policía mientras escapaba saltando tapiales y finalmente quedó detenido cuando intentaba esconderse en una casita para perros.

La condena recayó sobre Alan Alain Molina, quien fue declarado autor de los delitos de hurto simple y robo simple, en concurso real. La sentencia homologó un acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre el fiscal Walter Martos, la defensora oficial Paula Arrigone y el imputado.

Hubo dos hechos en los que estuvo involurado. El primero se produjo entre las 17:45 y las 18:45 horas en una vivienda ubicada en Donatti 1959, propiedad de Lucio Albino Rosignolo. Según quedó establecido en el expediente, Molina ingresó al inmueble sin ejercer fuerza ni violencia y se llevó un taladro percutor y atornillador marca Total, de 20 voltios, además de un manojo de llaves.

Apenas unas horas más tarde, alrededor de las 20:25, ingresó a otra vivienda, esta vez ubicada en Antártida Argentina 1968. Para entrar, pateó la puerta de acceso.

Del interior sustrajo un televisor Philips de 43 pulgadas, una frazada, un taladro eléctrico, una campera, un par de zapatillas deportivas, una gorra, un cuchillo Tramontina, bolsas con nueces y yuyos y 19,10 euros, entre otros elementos.

La persecución

El segundo episodio derivó rápidamente en la intervención policial. A las 20:45, apenas 20 minutos después del robo, un vecino alertó a la Oficina de Tráfico sobre la presencia de un hombre que se encontraba escondido en un complejo de departamentos de la zona de Antártida Argentina y Bonnet.

Cuando llegó la Policía, los efectivos sorprendieron a Molina, quien intentó escapar. Saltó tapiales hacia un descampado ubicado en inmediaciones de Antártida Argentina y Río Colorado y se inició una persecución.

La fuga terminó en Pilcomayo 1010. Allí, los policías encontraron al acusado oculto dentro de una casita destinada a perros y lo aprehendieron.

Los investigadores recuperaron la totalidad de los elementos denunciados como robados. La mayoría estaba en el descampado por el que había escapado Molina. Además, al momento de su detención llevaba puesta la campera blanca con interior violeta que había sido sustraída de la segunda vivienda. Esa circunstancia también quedó registrada por cámaras de seguridad.

La Justicia consideró acreditados ambos hechos. El primero fue calificado como hurto simple, debido a que Molina ingresó y sustrajo los elementos sin ejercer fuerza ni violencia; mientras que el segundo constituyó un robo simple porque para acceder a la vivienda pateó la puerta.

Finalmente, Molina fue condenado a tres meses de prisión de efectivo cumplimiento por ambos delitos, que concursaron en forma real. El fallo también mantuvo su declaración de reincidente.

Como el condenado ya se encuentra detenido, una vez que la sentencia quede firme se realizará el cómputo correspondiente para determinar el tiempo que lleva privado de su libertad y la fecha de vencimiento de la pena.

Además, las víctimas deberán ser consultadas acerca de si desean recibir información sobre eventuales planteos de libertad anticipada que pueda realizar el condenado, tal como establece la Ley de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad.

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