La Pampa

Ariel Rauschenberger: el bailarín del PJ que sueña con ser la síntesis y entrar por la ventana

Ariel Rauschenberger
Ariel Rauschenberger
Pistas de baile en los pueblos, pilchas gauchas, carreras de atletismo y un austero "codito de oro". El actual diputado nacional camina La Pampa ofreciéndose como la amalgama perfecta entre Verna y Ziliotto. En esta segunda entrega del ciclo inaugurado por El Diario, la radiografía de un dirigente de perfil bajo que pretende llegar al sillón provincial por descarte.

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Por Walter Goñi (*)

En el PJ pampeano la música no la elige cualquiera y el látigo del cacique siempre marca el compás; la única duda es quiénes se le animan a la pista de baile cuando empieza a sonar la marcha del 2027.

Luego de pasar por el escáner a Alicia Mayoral -la carta con fecha de vencimiento que sacó la Línea Plural para marcar cancha-, la grilla hacia 2027 reserva un lugar para quienes prefieren la diplomacia de salón y el perfil bajo. Ahí habita Ariel Rauschenberger, un dirigente de modales refinados que camina la provincia deslizando en voz baja una premisa que solo él parece convencido de encarnar: que es la "síntesis perfecta" entre Carlos Verna y Sergio Ziliotto.

Bailarín apasionado y presencia infaltable en las noches de festivales del interior -una rutina que disfruta genuinamente y que le permite codearse con la militancia sin levantar la voz-, Rauschenberger cultiva un estilo pensado para no espantar a nadie. Esa misma vocación la traslada a los desfiles patrios, donde le fascina exhibirse con pilchas gauchas, el facón atravesado en la espalda sobre el caballo y la templanza de quien suma kilómetros de trote en el atletismo. Una imagen criolla y deportiva que convive con su faceta de productor agropecuario -favorecida por un generoso stock de "vaquitas" acumulado con los años- y con una fama de austeridad legendaria en los pasillos de la política provincial, donde más de uno sonríe al señalarle su inigualable "codito de oro".

Pero detrás del baile en los pueblos, el cuchillo en la cintura y la billetera cuidada al centavo, opera la frialdad de un profesional de la burocracia estatal. Contador graduado con el mejor promedio de su promoción en la Universidad Nacional de La Pampa, Rauschenberger ostenta un currículum técnico y político de peso: arrancó en 1991 como Tesorero General de la Provincia, escaló a Secretario de Hacienda y Viceministro de Economía durante el primer mandato de Verna, asumió como Ministro de Hacienda y Finanzas con Oscar Jorge (2007-2011) y alcanzó el cenit administrativo cuando fue designado al frente del Ministerio de Coordinación de Gabinete (2012-2015), un casillero institucional creado a su medida que jamás volvió a repetirse en la historia provincial.

Su foja de servicios en la superestructura continuó como diputado provincial (2015-2017), un primer paso por la Cámara de Diputados de la Nación (2017-2021) y un breve retorno a la gestión local como ministro de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos, antes de reembarcar hacia el Congreso en 2023 por el bloque de Unión por la Patria. Allí, en la rosca legislativa de Buenos Aires, suele hacerse escuchar en discusiones presupuestarias, coparticipación y recursos regionales.

Ese recorrido de componedor silencioso, que evita los choques de frente y procura no quedar mal con nadie, responde a una estrategia calculada: mantenerse a flote para cuando la interna entre el cacicazgo de General Pico y el despacho principal de Santa Rosa amenace con el desgaste mutuo. De cara a 2027, el contador que baila en los festivales y desfila de gaucho confía en que su arte para evitar roces sea la llave para posicionarse como la alternativa de descarte cuando el peronismo busque un candidato sin aristas filosas.

Habrá que ver si en un escenario acostumbrado a la impronta de los históricos caciques, ahora casi en retirada, la política pampeana decide inclinarse por la calma de una opción sin estridencias. A veces, en medio de internas desgastantes, la síntesis no requiere pirotecnia sino la previsibilidad del agua mineral: inofensiva, potable para todas las líneas y capaz de saldar la sed sin generar rechazos. Por el momento, el contador sigue lustrando la pista, apretando el facón y contando las monedas para la campaña, mientras otros aspirantes -algunos más ruidosos, otros con la lealtad bastante más floja de papeles- ya calientan a un costado del escenario esperando que este diario les pase la cuenta. La bailanta recién empieza.

(*) Director Periodístico de El Diario de La Pampa.

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