La Pampa

El Niño pone en alerta a La Pampa: prevén excedentes hídricos y activación de ríos y lagunas

El Gobierno provincial puso en marcha un esquema preventivo junto a los municipios
El Gobierno provincial puso en marcha un esquema preventivo junto a los municipios.
Recursos Hídricos advirtió sobre la posible acumulación de excedentes, la activación de lagunas temporarias y la reaparición de escurrimientos de los ríos Quinto, Atuel y Salado. A nivel nacional, los especialistas anticipan un fortalecimiento de El Niño durante los próximos meses.

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EL DIARIO digital

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El Gobierno de La Pampa comenzó a preparar a los municipios para enfrentar los posibles efectos de El Niño 2026/27, un fenómeno que se fortalecería durante los próximos meses, tendría su pico hacia fines de diciembre y podría extenderse hasta el otoño del año próximo. El escenario bajo análisis contempla un episodio de intensidad "severa" o "muy severa", con mayores probabilidades de lluvias por encima de los valores normales y riesgo de acumulación de excedentes hídricos.

El panorama fue presentado por el secretario de Recursos Hídricos, José Gobbi, durante la reunión que el gobernador Sergio Ziliotto encabezó con más de 50 intendentes y presidentes de comisiones de fomento para avanzar en el Programa Provincial de Prevención y Gestión Integral de Riesgos ante Eventos Hidrometeorológicos.

La estrategia apunta a anticiparse a un fenómeno cuya evolución todavía presenta incertidumbres, pero que podría generar impactos importantes durante el verano. La Provincia planteó a los municipios la necesidad de contar con protocolos, lugares de comando y control, relevamientos de familias vulnerables, planes de evacuación y mecanismos de coordinación entre las distintas áreas del Estado.

Un Niño que puede ser muy fuerte

Gobbi explicó que los especialistas proyectan que el episodio podría alcanzar su máxima intensidad hacia fines de diciembre y prolongarse hasta el otoño de 2027. Como referencia histórica mencionó los eventos de 1982/83, 1997/98 y 2015/16, algunos de los episodios de mayor intensidad de las últimas décadas.

El antecedente de 1997/98 resulta particularmente significativo. Según los datos expuestos ante los intendentes, aquel Niño dejó durante la primavera precipitaciones acumuladas superiores en más de 200 milímetros a los valores medios y durante el verano el excedente superó los 400 milímetros.

La comparación, sin embargo, no implica que esos registros vayan a repetirse. La intensidad de El Niño aumenta las probabilidades de determinadas anomalías climáticas, pero no permite establecer con meses de anticipación cuántos milímetros lloverán en una región determinada.

El escenario presentado por Recursos Hídricos coincide con las advertencias que comenzaron a formular organismos nacionales e internacionales. El Servicio Meteorológico Nacional confirmó la instalación de condiciones de El Niño, mientras que los modelos internacionales proyectan un fortalecimiento durante el segundo semestre de 2026 y una alta probabilidad de persistencia hasta comienzos de 2027.

Para Argentina, El Niño suele favorecer mayores precipitaciones especialmente sobre el centro-este y nordeste del país. Especialistas del INTA advirtieron, no obstante, que los efectos son regionalizados: mientras una mayor disponibilidad de agua puede favorecer inicialmente a la producción agropecuaria, la persistencia de lluvias puede provocar saturación de suelos, anegamientos e inundaciones en determinadas cuencas.

La Pampa, en la periferia pero bajo riesgo

Para la primavera, Gobbi explicó que los modelos todavía no muestran una señal contundente que permita anticipar una temporada excepcionalmente lluviosa en La Pampa. Sí aparece una mayor señal hacia el verano, cuando el centro del país tendría mayores probabilidades de precipitaciones superiores a las normales.

La Provincia aparece en la periferia del área donde los modelos muestran la mayor afectación. "Nos va a pegar", sintetizó Gobbi ante los intendentes.

Los pronósticos analizados asignan en determinados períodos entre un 45% y un 50% de probabilidades de que las precipitaciones se ubiquen por encima de los valores normales. El porcentaje no significa que vaya a llover entre un 45% y un 50% más, sino que expresa la probabilidad de ocurrencia de la categoría de lluvias superiores a la media.

El principal riesgo para La Pampa tampoco depende exclusivamente de la cantidad de agua que caiga dentro de sus límites. Un período prolongado de lluvias en la región puede provocar la acumulación de excedentes y reactivar sistemas hídricos que actualmente no tienen escurrimiento regular hacia territorio provincial.

Entre los escenarios analizados aparece la posible reactivación del río Quinto, con impacto principalmente sobre el norte y noreste pampeano, y la recuperación de escurrimientos de los ríos Atuel y Salado, actualmente cortados. En el caso del río Colorado, que mantiene un curso permanente, podrían registrarse mayores caudales.

Un territorio con miles de lagunas

Otra de las preocupaciones está relacionada con las características del territorio pampeano. Amplios sectores, principalmente en el norte provincial, integran áreas arreicas: zonas que no poseen una red de drenaje superficial organizada capaz de evacuar rápidamente los excedentes hacia un río principal.

En esas condiciones, una sucesión de precipitaciones puede saturar progresivamente los suelos, llenar bajos naturales y activar lagunas temporarias. Recursos Hídricos estimó que existen alrededor de 7.000 lagunas distribuidas en el territorio provincial.

El riesgo, por lo tanto, no necesariamente está asociado a una única tormenta extraordinaria. La preocupación es la acumulación durante varios meses: lluvias sucesivas, suelos cada vez más saturados, lagunas que recuperan superficie y excedentes que comienzan a desplazarse y conectarse.

Ese escenario explica el carácter preventivo del programa que Ziliotto presentó a los intendentes. La Provincia busca que cada municipio determine anticipadamente cómo actuará ante un evento hidrometeorológico, cuáles serán sus lugares de comando, qué sectores de la población presentan mayor vulnerabilidad y de qué manera se coordinará una eventual respuesta con organismos provinciales y nacionales.

El mayor interrogante estará puesto ahora en la evolución de El Niño durante la primavera y, fundamentalmente, el verano. Los modelos todavía no permiten determinar cuál será el impacto concreto sobre La Pampa, pero el escenario de un episodio de gran intensidad llevó al Gobierno provincial a comenzar la preparación antes de que aparezcan los primeros excedentes.

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