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EL DIARIO digital
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Fuerza Pampa, el nuevo partido provincial impulsado por dirigentes vinculados al intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, dio un nuevo paso en su conformación formal y dejó por escrito su identidad política: se reconoce heredero del peronismo, pero coloca a la renovación como una de sus principales banderas.
El Tribunal Electoral publicó en el Boletín Oficial la Resolución N° 5 referida a "Fuerza Pampa", junto con el Acta de Fundación y Constitución, la Declaración de Principios, las Bases de Acción Política, la Carta Orgánica partidaria y el símbolo que identificará a la nueva fuerza.
Pero es la Declaración de Principios la que aporta las principales definiciones políticas y permite comenzar a interpretar el lugar que pretende ocupar Fuerza Pampa en el escenario provincial.
El documento no reniega de la historia del justicialismo. Todo lo contrario. "Fuerza Pampa viene de lo mejor de la historia popular de nuestra provincia", afirma, y reivindica a quienes colocaron "al trabajo, a la dignidad y a la justicia social en el centro de la política".
La definición siguiente es todavía más explícita: "Décadas de peronismo son parte de lo que somos". Sin embargo, inmediatamente introduce el concepto que atraviesa el nacimiento de la nueva fuerza: "cada generación tiene que renovar esas banderas, no guardarlas en un cajón".
La declaración permite así ubicar al nuevo partido dentro del universo político del justicialismo, aunque con una identidad propia y un discurso que pone el acento en la necesidad de renovación.
"La Pampa puede dar un salto"
Fuerza Pampa también plantea una mirada crítica sobre la situación provincial, aunque reconoce aspectos de la gestión y de la historia pampeana.
"La provincia tiene orden, tiene historia y tiene gente que trabaja", sostiene. Pero agrega una definición que marca la intención de presentarse como alternativa: "le falta ese proyecto que nos haga despegar. Nosotros venimos a dar ese debate".
En materia económica, el partido reivindica un Estado activo. Plantea que debe establecer reglas claras, defender a los trabajadores, respaldar a pequeños y medianos productores, estimular el comercio y garantizar que "la riqueza que se genera en La Pampa se invierta en La Pampa".
También reivindica la cultura del trabajo, el ascenso social, la convivencia política y la solidaridad como parte de la identidad construida por generaciones de pampeanos.
El Atuel y los recursos naturales
Otro de los componentes fuertes de la declaración es el provincialismo.
Fuerza Pampa adopta como propia la histórica reivindicación pampeana por el río Atuel y utiliza términos duros respecto de Mendoza.
"El Río Atuel es una causa que no se negocia", afirma el documento, para sostener luego que Mendoza debe devolver "el agua que nos robaron". También considera al subsuelo, sus riquezas, los acuíferos y las cuencas como patrimonio del pueblo pampeano y resume esa posición con otra definición: "Lo que es de La Pampa no se vende ni se regala".
El partido reclama, además, una mayor autonomía y peso político de la provincia frente al poder central. Según su declaración, La Pampa "durante demasiado tiempo habló en voz baja" y necesita "voz, presencia y poder de negociación" en los ámbitos donde se adopten decisiones que afecten sus intereses.
Una definición que apunta a la interna
Quizás el párrafo de mayor contenido político aparece sobre el final de la Declaración de Principios.
Allí Fuerza Pampa sostiene que la política debe renovarse, que las puertas de los partidos deben permanecer abiertas y que los afiliados tienen derecho a elegir y ser elegidos sin impedimentos.
La frase adquiere relevancia por los antecedentes de quienes impulsan la nueva fuerza y el intento de un sector encabezado por Di Nápoli de disputar la conducción del PJ pampeano en 2025, cuando finalmente no pudo competir contra la lista encabezada por el gobernador Sergio Ziliotto.
Aunque la declaración no menciona al PJ, a Ziliotto ni aquella interna, el mensaje político resulta difícil de desvincular de ese episodio: el documento advierte que una fuerza que no permite la renovación termina trabajando para sí misma y no para el pueblo.