Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
La avanzada libertaria para derogar la Ley del Libro que data del año 2001, con intenciones de desregular absolutamente el mercado, pone en riesgo la subsistencia de las pequeñas y medianas librerías.
Así lo advirtió Gabriel Bardini, propietario de las librerías locales "Fahrenheit" y "451", quien alertó sobre la concentración que se generará en el rubro si la ofensiva oficial tiene respaldo en el Congreso.
"No entendemos cuál es la necesidad de bajar esta ley, porque estamos todos de acuerdo con la ley vigente. El Estado no participa ni pone subsidios", aclaró. La nueva normativa facilitaría la posibilidad de que plataformas digitales, supermercados y grandes cadenas vendan libros con descuentos que las librerías independientes no pueden ofrecer.
Se teme la posibilidad del mecanismo de "dumping", para vender a pérdida hasta eliminar a la competencia y después controlar el mercado y los precios.
"Nosotros tenemos alquiler, empleados y un montón de costos. No podemos competir en igualdad de condiciones. La situación ya está bastante complicada y, si encima le metés esta competencia casi desleal, estaríamos en la ruina, a punto de desaparecer", afirmó Bardini en declaraciones a Radio Kermés.
Una medida similar provocó el cierre de numerosas librerías independientes en Inglaterra. Y, en cambio, normativas similares se aplican con éxito en España, Alemania, Francia y México.
Además, la derogación reduciría la diversidad de libros disponibles, ya que las grandes cadenas se concentran en los títulos más vendidos, mientras que las librerías independientes ofrecen obras de autores y editoriales con menor circulación.
"El libro es un bien cultural, no es una mercadería cualquiera. Si desaparecen estas librerías, también desaparecen un montón de cosas que forman parte del mapa cultural del país", completó Bardini.