La Pampa

La contradicción de Vialidad Nacional: regaló tachas al municipio pero dejó el Bajo Giulini a oscuras

Un vehículo municipal con tachas regaladas por Vialidad Nacional
Un vehículo municipal, con tachas regaladas por Vialidad Nacional.
El organismo nacional desvió un lote de 3.500 reflectores viales para el ejido urbano de Santa Rosa a través de un convenio que hoy investiga la Justicia Federal. Sin embargo, mantiene el crítico cruce de rutas bajo su propia órbita en un estado de abandono total, sin iluminación ni demarcación básica.

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EL DIARIO digital

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El peligro inminente que se vive cada noche en el Bajo Giulini -quedó demostrado con la última tragedia vial, que se cobró la vida de cuatro hermanas- expone una abierta e inexplicable contradicción en la gestión del Distrito 21 de Vialidad Nacional. Mientras los conductores deben transitar a ciegas por un cruce de las rutas nacional 35 y provincial 14 totalmente desamparado de iluminación artificial y sin demarcación sobre el asfalto, el organismo federal prefirió desprenderse de sus propios recursos y ceder un cargamento de 3.500 tachas reflectivas a la Municipalidad de Santa Rosa para ser utilizadas en las calles céntricas.

Esta llamativa política de prioridades derivó, en mayo del año pasado, en una denuncia penal por presunta malversación de caudales públicos que hoy se tramita en el Juzgado Federal de la capital pampeana. La investigación, bajo la instrucción de la fiscala Iara Silvestre, intenta determinar la legalidad de esa "donación" de insumos, un expediente que por el momento avanza a paso lento y sin novedades de peso en los despachos judiciales.

El convenio fue firmado en 2020 por el entonces al titular del Distrito 21, Martín Izaguirre, y el intendente di Nápoli.

La paradoja queda a la vista. Vialidad Nacional argumentó en su momento que la entrega de las 3.500 tachas bidireccionales formaba parte de un acuerdo de colaboración mutua para el desarrollo urbano local. Sin embargo, la contracara de esa "generosidad institucional" es el abandono presupuestario de su propia jurisdicción: el sector del Bajo Giulini, un punto vial crítico que por flujo de tránsito y peligrosidad geográfica debería ser prioritario para la seguridad federal, sigue huérfano de cualquier elemento de prevención.

Mientras la oposición local denunció la falta de transparencia del acuerdo y el municipio se defendió alegando que los insumos viales forman parte de un stock de reposición para las avenidas de la ciudad, la infraestructura de las rutas nacionales que desembocan en Santa Rosa muestran su peor versión.

La postal del Bajo Giulini a oscuras ratifica que, para Vialidad Nacional, resultó más sencillo ceder materiales para el mantenimiento municipal que señalizar y dotar de luz a los cruces viales que están bajo su estricta responsabilidad.

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