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EL DIARIO digital
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Por Walter Goñi (*)
La velocidad con la que se acomodan las piezas en el peronismo pampeano suele ser inversamente proporcional a la pureza de los argumentos que se esgrimen en público. Quienes compraron la versión de que el faltazo del vernismo en la Legislatura fue un romántico acto de caballería para defender a Noelia Sosa de los ataques del Gabinete Provincial, pasaron por alto la verdadera naturaleza del poder en nuestra provincia. El "caso Sosa" y la discusión ambiental en la audiencia pública realizada en la localidad de 25 de Mayo fueron apenas el disparador. La verdadera discusión, la de fondo, demostró lo de siempre: en La Pampa, el negocio del petróleo tiene un único e histórico dueño que nadie puede puentear.

La puesta en escena del bloque vernista al vaciar el recinto de la Cámara de Diputados funcionó como un preciso recordatorio de fuerzas. Al dejar al oficialismo a merced de la oposición, quedaron temporalmente en pausa tres proyectos clave del Ejecutivo: el incentivo al software, las inspecciones ganaderas y las tierras para el Parque Industrial de General Pico. Una señal contundente de que, en el tablero pampeano, cualquier decisión estructural requiere de consensos previos compartidos con el búnker de "la calle" Carlos Verna.
Frente a este escenario, Sergio Ziliotto actuó con el pragmatismo político que exige la gestión diaria. Lejos de alimentar una confrontación de desgaste que hubiese complicado el trámite legislativo, el gobernador prefirió encauzar la situación por la vía rápida. Al día siguiente del desplante, el Ejecutivo emitió la resolución que frenó la aprobación del Informe Final Ambiental (IFA) y el Plan de Remediación presentados por la UTE de Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR) y la estatal Pampetrol.

Esta rápida reacción oficial no hizo más que convalidar una realidad histórica: el esquema vernista funciona como el celoso guardián de los recursos energéticos provinciales y no avala cierres apresurados que puedan comprometer el futuro de las áreas. Al remitir a la Legislatura el Informe Técnico Fundado exigido por la Ley N° 3640, el Gobierno Provincial dejó en claro que la documentación de PCR aún resultaba insuficiente y ratificó el criterio que el propio vernismo venía sosteniendo a través de Noelia Sosa: que las concesionarias deberán hacerse cargo del costo total del saneamiento y abandono de pozos antes de avanzar hacia el Data Room de la nueva licitación.
El nuevo escenario obligó también a un reordenamiento de discursos entre los leales al Centro Cívico. El propio Jorge Lezcano, asesor del gobernador que inicialmente había cruzado a Sosa atribuyéndole un "posicionamiento personal", moderó el tono en sintonía con el acuerdo general. Ziliotto buscó no quedar pegado a la pelea de micrófonos, pero la firma en bloque de sus funcionarios demostró que con la caja petrolera no se juega y que había que unificar el discurso sí o sí.

Consumada la paritaria interna por El Medanito, la actividad en la Cámara de Diputados recuperará su ritmo habitual la semana que viene y el vernismo no volverá a vaciar, al menos por ahora, la Legislatura. Los tres proyectos que aguardan en Secretaría serán aprobados sin mayores dilaciones y las bancas volverán a llenarse. Fiel a su tradición, el peronismo pampeano resolvió sus diferencias puertas adentro y sin necesidad de sobreactuar explicaciones públicas. El Ejecutivo asimiló el mensaje y eligió la vía del entendimiento, restableciendo el equilibrio político necesario para garantizar la marcha de la provincia.
(*) Director periodístico de El Diario de La Pampa