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EL DIARIO digital
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El Cementerio Municipal de General Pico volvió a ser blanco de la delincuencia dedicada al robo de metales. En una audiencia de formalización realizada el pasado martes 16 de junio, la Justicia pampeana dictó la prisión preventiva para dos hombres atrapados in fraganti con decenas de elementos históricos pertenecientes a las sepulturas.
El debate estuvo marcado por fuertes discrepancias entre la Fiscalía y la defensa respecto a si el hecho constituyó un robo o un hurto, lo que obligó al magistrado a tomar una posición intermedia tanto en la calificación como en los plazos de detención.
La audiencia de formalización fue encabezada por el juez de Control Heber Pregno, con la intervención del fiscal Luciano Rebechi y el abogado defensor particular Héctor Freigedo, acompañando a los acusados, identificados como Abraham David Devoto y Carlos Darío Carvallo.
A ambos piquenses se los investiga por haber sido interceptados por la policía en la vía pública mientras trasladaban de forma oculta un total de 26 placas metálicas pertenecientes a los nichos del Cementerio Municipal, elementos de los cuales no poseían autorización alguna para su retiro.
La hipótesis fiscal y las excusas de los detenidos
Según detalló el fiscal Rebechi, las placas estaban guardadas y distribuidas en el interior de una bolsa y una mochila de color rosa. La hipótesis del Ministerio Público Fiscal (MPF) sostiene que el material fue sustraído de un sector interno del predio donde se acopian las placas que son removidas de los nichos.
Al momento de declarar, los imputados ensayaron una polémica justificación: aseguraron que las placas estaban descartadas como "basura" y que un empleado de mantenimiento les había dicho que podían llevárselas.
Los imputados reconocieron abiertamente que recolectaron el metal con el objetivo de comercializarlo en el mercado negro.
Sin embargo, el fiscal desestimó por completo la coartada al confirmar que los encargados del predio, Daniel Sol y Marcela Medina, negaron rotundamente haber otorgado un permiso semejante. Además, un operario testificó haber visto días atrás a dos personas merodeando de forma sospechosa con una mochila idéntica a la rosa que fue secuestrada.
¿Robo o Hurto?
El gran punto de discordia de la audiencia radicó en la figura penal aplicable. El fiscal Rebechi impulsó inicialmente la carátula de robo simple. Sin embargo, el defensor Freigedo la impugnó con firmeza, argumentando que la acusación no describía la rotura de mármoles ni forzamientos, por lo que en el peor de los casos se trataba de una tentativa de hurto simple, dado que no llegaron a disponer del botín.
Tras escuchar los argumentos, el juez Heber Pregno decidió encuadrar la causa bajo la calificación principal de "Hurto simple", argumentando que al día de hoy no hay pruebas que certifiquen daños materiales en el cementerio. No obstante, dejó abierta de forma alternativa la figura de robo simple por si los próximos peritajes arrojan destrozos en los nichos. Asimismo, rechazó que fuera una "tentativa" porque los sospechosos efectivamente lograron salir del predio con el control de las placas.
Al momento de evaluar las medidas de coerción, la Fiscalía había solicitado 30 días de prisión preventiva argumentando riesgo de entorpecimiento y los antecedentes penales de Carvallo, además de faltas previas de Devoto en otros procesos. La defensa requería la libertad condicional.
Finalmente, el juez Pregno adoptó un plazo intermedio y ordenó la prisión preventiva de ambos por el término de 10 días (hasta el próximo 26 de junio). El magistrado justificó la detención en que Carvallo posee antecedentes condenatorios vigentes (riesgo de pena efectiva) y que Devoto no cuenta con un arraigo domiciliario o laboral firme en la ciudad.
Durante este lapso de diez días, la Justicia consideró que el tiempo es suficiente para producir medidas de prueba fundamentales e irrepetibles:
Una rueda de reconocimiento de personas donde el testigo Daniel Sol intentará identificar a los imputados.
Un reconocimiento de la mochila rosa secuestrada.
Una pericia a cargo de Marcela Medina sobre las 26 placas para determinar con exactitud a qué nichos pertenecían y constatar si existió profanación.