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EL DIARIO digital
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La Pampa registró una caída del empleo privado formal durante los primeros dos años del gobierno de Javier Milei, aunque el impacto fue menor que en otras regiones del país gracias al peso de la actividad agropecuaria. Así lo señala un informe elaborado por el Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que analizó la evolución del empleo asalariado registrado entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025.
El estudio concluye que solo dos provincias argentinas lograron generar empleo privado formal durante ese período: Neuquén y Río Negro. En el resto del país predominó la destrucción de puestos de trabajo, un fenómeno que también alcanzó a La Pampa.
No obstante, la provincia integra la Región Centro, que fue la menos afectada por la retracción laboral. Mientras el empleo privado cayó un 7,1% en el NEA y un 3,4% en el NOA, en la Región Centro la disminución fue del 1,6%.
Según el informe, esta situación se explica en gran medida por el desempeño de la agroindustria y de las actividades vinculadas a la producción agropecuaria, que funcionaron como un factor de contención frente al deterioro general del mercado laboral.
Fuertes contrastes
El trabajo también revela importantes diferencias dentro de la provincia.
Los departamentos del este pampeano, más integrados a la dinámica productiva de la pampa húmeda y vinculados a las economías de Buenos Aires y Córdoba, registraron niveles de empleo relativamente estables o caídas moderadas.
En cambio, los departamentos del centro y oeste mostraron los mayores retrocesos en la cantidad de trabajadores registrados.
El caso más crítico fue Chical Có, donde el empleo privado cayó un 14,4% entre 2023 y 2025. Le siguieron Limay Mahuida, con una baja del 12,7%, y Loventué, con una retracción del 10,4%.
También se observaron descensos significativos en otros departamentos: Rancul (-9,7%), Atreucó (-8,8%), Chalileo (-8,6%), Caleu Caleu (-8,2%) y Utracán (-7,9%).
Para los investigadores, estas diferencias reflejan una de las principales conclusiones del estudio: los territorios que cuentan con actividades dinámicas, como la agroindustria o los sectores exportadores, tienen una mayor capacidad para resistir los ciclos recesivos. Por el contrario, las zonas con estructuras productivas poco diversificadas quedan más expuestas a los efectos de las crisis económicas.
Ciudades intermedias
El informe también cuestiona la idea de que existe un "interior productivo" que atraviesa un buen momento frente a un Área Metropolitana de Buenos Aires en crisis.
Si bien el AMBA concentró la mayor pérdida de puestos de trabajo en términos absolutos más de 60.000 empleos, la caída relativa fue más intensa en numerosas ciudades pequeñas e intermedias del interior del país.
En ese contexto, La Pampa exhibe una realidad dual. Mientras las actividades asociadas al campo lograron sostener parte del empleo, amplias zonas de la provincia sufrieron el impacto de la retracción económica y de la paralización de sectores como la construcción, uno de los rubros más afectados por el ajuste y la reducción de la obra pública.