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EL DIARIO digital
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La compleja situación económica nacional continúa golpeando las finanzas de las entidades solidarias en La Pampa. Desde la Cooperativa de Servicios Eléctricos de General Acha (COSEGA) manifestaron su profunda preocupación tras registrar un marcado incremento del 22% en la morosidad de las facturas de energía eléctrica durante el mes de mayo. Esta problemática no es aislada, ya que diversas cooperativas pampeanas habían advertido previamente sobre una drástica caída en sus niveles de recaudación por idéntico motivo.
De acuerdo con los datos suministrados por la entidad achense, el índice de falta de pago consolidó una tendencia alcista que se venía percibiendo desde los vencimientos de enero, febrero y marzo. En los meses previos, la tasa de morosidad oscilaba en torno al 15%, pero experimentó un fuerte salto debido al arrastre de deudas de principios de año y al impacto de los nuevos montos tarifarios.
El factor determinante en esta escalada responde a la quita de subsidios dispuesta por el Gobierno nacional. Esta medida golpeó con fuerza los bolsillos de los asociados, coincidiendo además con los meses de alto consumo estival por el uso de acondicionadores de aire. Según explican desde la cooperativa, cuando un usuario se atrasa en una factura, se genera un efecto de arrastre que le impide ponerse al día con los vencimientos subsiguientes.
Menos poder adquisitivo y facturas más caras
Desde la conducción de la COSEGA detallaron los motivos técnicos y sociales que configuran este escenario. Uno de ellos es la modificación del esquema tarifario ya que la reducción del bloque de consumo que gozaba de subsidios nacionales provocó un incremento sustancial en el importe final de las boletas residenciales.
Por otra parte, se encuentra el contexto recesivo, donde este encarecimiento del servicio convivió con la pérdida generalizada del poder adquisitivo y las severas dificultades financieras que atraviesan las familias.
"Este mayor costo de la factura, sumado al contexto económico general, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades financieras que atraviesan los hogares, impactó directamente sobre la capacidad de pago de los usuarios".
El fenómeno presenta una encrucijada financiera para la cooperativa. Aunque la facturación nominal de la COSEGA refleja cifras mucho más elevadas producto de la quita de subsidios, la recaudación en efectivo que ingresa durante el mes de vencimiento cayó de forma notoria.
Para finalizar, desde la entidad aclararon que esta baja en los ingresos no responde a una deficiencia en la gestión de cobro de la institución, sino que es la consecuencia directa del severo esfuerzo económico que se le exige a los usuarios en un contexto de restricción financiera generalizada.