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EL DIARIO digital
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General Pico (Agencia) El juez de Control Heber Pregno condenó a pena de prisión efectiva a un hombre de 30 años, de ocupación carnicero, que fue considerado autor material y responsable de los delitos de violencia de género, amenazas de muerte, hurtos y la tenencia ilegal de armas de fuego de uso civil y de guerra.
La pena impuesta a través de un acuerdo de juicio abreviado fue de dos años de prisión de efectivo cumplimiento y el pago de una multa económica. Debido a sus antecedentes, la Justicia determinó que el imputado mantenga su condición de reincidente.
La resolución judicial unificó tres expedientes diferentes que reflejan una escalada de violencia y delincuencia. El primero de ellos se inició en mayo de 2025, cuando un allanamiento en el domicilio del hombre, de apellido Arana, ubicado en la calle 327, permitió al personal policial secuestrar una escopeta calibre 28 con cartuchos listos para usar sin ninguna autorización legal. Apenas dos semanas después, en junio de ese mismo año, una requisa sobre su automóvil Volkswagen Bora estacionado en la vía pública descubrió una pistola Bersa calibre 22 guardada junto a una caja con 64 municiones.
Los hechos más graves y recientes ocurrieron a mediados de marzo de este año. El día 16 de ese mes, pasadas las cuatro de la tarde, Arana protagonizó un violento episodio en su vivienda al atacar física y verbalmente a su pareja. Durante la agresión, el imputado destrozó una mesa y un ropero propiedad de la mujer y le arrojó diversos objetos contundentes que le provocaron heridas y raspaduras en el rostro y los brazos, las cuales debieron ser certificadas por los médicos de guardia del Hospital Gobernador Centeno.
En medio del ataque, el agresor la amenazó explícitamente: "Ya me voy a enterar con quién estás y le voy a meter un tiro".
La furia del condenado no se detuvo allí. Menos de una hora más tarde, se dirigió a una vivienda de la calle 111, ingresó por una ventana frontal y sustrajo un teléfono celular Samsung Galaxy con los colores de Boca Juniors y su cargador. Cuando el damnificado descubrió la situación y acudió a la Policía, Arana intentó simular que solo buscaba nafta. Al verse acorralado, arremetió contra la víctima llevándose la mano a la cintura, amagando con sacar un arma y prometiendo que lo iba a matar, infundiendo un profundo temor en el vecino.
Durante la audiencia de visu, el acusado reconoció los hechos frente al magistrado y aceptó la pena acordada entre su defensora particular, Vanesa Ranocchia Ongaro, y los fiscales Juan Ignacio Pellegrino, Damián Campos y Ana Ballari. Aunque la víctima de violencia de género no prestó conformidad inicial con el acuerdo, durante las entrevistas ratificó detalladamente el calvario sufrido, coincidiendo con la confesión del imputado. De este modo, la Justicia piquense cerró el proceso enviando al carnicero directamente a la cárcel.