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EL DIARIO digital
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La disputa judicial por el predio de la "ex granja piloto" sumó un nuevo capítulo técnico tras una nota publicada por El Diario. El letrado José Mario Aguerrido, representante del sector scout liderado por María Pía Eliggi, salió al cruce del pedido de desalojo iniciado por la Parroquia de Fátima, alegando que no existe una ocupación ilegítima, sino una continuidad histórica de más de tres décadas.
Uno de los puntos centrales de la controversia es la identidad del grupo. Mientras que el sector reconocido por la Iglesia se mudó con el número 307, quienes permanecen en el predio operan como el grupo 616.
Para Aguerrido, esta fragmentación es ficticia: "No hay dos grupos, sino uno solo: el San Francisco de Asís", afirmó. Según la defensa, el cambio de numeración responde simplemente a vaivenes en las afiliaciones nacionales (de USCA a Scouts de Argentina y viceversa), pero la comunidad de 180 personas que hoy utiliza el espacio es la misma que lo ocupa desde hace 33 años.
La traba legal
En el plano judicial, Aguerrido reveló un detalle que mantiene frenado el expediente en el fuero civil. Según el abogado, el patrocinio legal de la Parroquia no cumplió con un paso ineludible: notificar al gobernador Sergio Ziliotto.
Al tratarse de tierras fiscales (propiedad de la Provincia), la intervención del Ejecutivo es obligatoria. "No hay retraso del Estado, sino que no se cumplió con esa notificación. La postura de la Provincia ya está en el expediente, pero no se dará a conocer hasta que se cumpla ese paso", detalló.
Comodato "eterno"
El origen legal de la ocupación se remonta al Decreto 2204/93 firmado por Rubén Marín. Aunque aquel contrato de comodato vencía originalmente en 1995, la defensa se apoya en una cláusula de renovación automática.
Dicho acuerdo estipulaba que, a falta de una declaración expresa del Estado en contrario, el préstamo del inmueble se prorrogaría indefinidamente. Bajo esta premisa, el grupo sostiene que su permanencia está amparada por el derecho, vinculando sus actividades no solo a la fe, sino a programas estatales históricos como la "Huerta Lilén".
La Justicia ahora deberá definir si la legitimidad del uso del suelo sigue atada estrictamente a la Parroquia o si la permanencia ininterrumpida de los scouts les otorga un derecho propio sobre el predio.