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EL DIARIO digital
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Hijo de un preso político de la dictadura, relató cómo él y sus hermanos fueron arrancados de su casa en Rancul y confinados durante seis años en un "mini hogar" de Guatraché, donde vivieron como prisioneros, sometidos a maltratos y castigos. Omar Guardia habló durante el acto central a 50 años del golpe de estado, como hijo de Rafael, que fue secuestrado y torturado por la Subzona 14.
* "Levanto la bandera de la verdad y la justicia. Soy hijo de Rafael, ex preso político, secuestrado, torturado y desaparecido, que hoy está presente".
* "A mi padre se lo llevaron en febrero de 1977 de su humilde rancho en Rancul. Nosotros estábamos allí cuando se lo llevaron. Desde ese momento quedamos bajo la tutela del Poder Ejecutivo Nacional".
* "Nos trasladaron a Guatraché, a un "mini hogar" a cargo de una familia de origen alemán. Allí permanecimos durante seis años"
* "Fuimos prisioneros siendo niños. No teníamos las libertades que tiene cualquier chico. Solo podíamos salir para ir a la escuela y a la iglesia, y siempre como una obligación".
* "Vivimos como esclavos. La limpieza y el mantenimiento del lugar estaban a nuestro cargo. Cada uno tenía tareas asignadas, sin importar la edad".
* "También sufrimos torturas y maltratos. Había golpes con rebenque, golpes con cinturón. Las penitencias eran crueles: nos obligaban a arrodillarnos sobre granos de maíz con las manos en alto, nos encerraban bajo llave durante horas o nos dejaban mojados bajo la ducha".
* "Por las noches, las puertas de las habitaciones quedaban cerradas con llave. Muchas veces teníamos miedo de morir. Si llorábamos, nos hacían el "submarino": nos metían la cabeza en las piletas del lavadero llenas de agua".
* "Además del castigo físico, sufrimos violencia verbal y psicológica por ser hijos de un preso político y por el abandono de nuestra madre".
* "Nos arrancaron de nuestro lugar. No quedaron registros. Durante esos años borraron todos los paraderos. Todo esto nos pasó cuando éramos apenas niños. Yo tenía dos años cuando nos llevaron a Guatraché. Mis hermanos tenían 5, 6, 7 y 9 años".
* "Ese infierno duró seis años. Nunca contamos lo que nos pasaba, por miedo. Con el tiempo fuimos reconocidos por la ley como ex presos y desaparecidos. Hoy, a pesar del dolor y del sufrimiento, podemos contar nuestra historia. Muchos niños y adolescentes que vivieron situaciones similares no pueden hacerlo".
* "Por eso hablamos. Somos la voz de los inocentes de aquel genocidio. Hubo un plan para "matar el mal de raíz", y así lo hicieron: destruyeron familias enteras. Pero el pueblo defendía la democracia. Tenía voz, tenía voto y tenía convicciones. Y por eso quisieron silenciarlo".
* "Hoy, a más de cuatro décadas de la recuperación democrática, seguimos sosteniendo las mismas banderas: Memoria, para no olvidar. Verdad, para conocer lo que ocurrió. Justicia, para que los genocidas sigan presos. Que nuestra voz sea el eco de muchas otras que aún faltan. Nunca más otro 76".