Nazareno fue enterrado "en una loma, cerca de un caldén, el huitrú, una figura emblemática para nosotros", expresaron desde la comunidad. Una ceremonia después de 100 años.

El lonko Pedro Coria, de la comunidad Nahuel Auca de Parera, en representación del Consejo de Lonkos de la Nación Rankulche, reflexionó sobre el viaje y la despedida a Nazareno Serraino.

El entierro se realizó días pasados en Victorica,  y aunque todos los lonkos y comunidades expresaron su deseo de estar presentes, solo pudieron estarlo por protocolo algunos pocos representantes: Víctor Vincen, lonko de la comunidad Rankül de Rancul; Mercedes Soria, lonko de la comunidad Rali-có de Realicó; Juan Pérez, lonko de la comunidad Baigorrita de Santa Rosa; Luis Dentoni Yancamil, lonko de la comunidad Yancamil de Victorica; la familia de Nazareno y de Luciana, su compañera, y autoridades del Consejo Provincial Aborigen (CPA).

"Recién terminamos el entierro del lonko Nazareno Serraino en el espacio comunitario que tiene la comunidad Rosa Moreno Mariqueo en las afueras de Victorica. Deseo recalcarlo como un hecho histórico, porque destaca el camino que sigue marcando el lonko Nazareno, no solamente en lo que tiene que ver con la difusión de la lengua y todo lo que ha dejado plasmado respecto de ello, como los manuales y diccionarios, por supuesto en colaboración con otros hermanos como Daniel Cabral o Dentoni Yancamil, lonko de Victorica; sino también por haber marcado este volver a los enterratorios ranqueles como corresponde, con la ceremonia de los lonkos, de las jefas espirituales, de la familia, a la manera ancestral", destacó Coria.

"A pesar de la tristeza fue un momento muy hermoso para la Nación Ranquel y para la comunidad Rosa Moreno Mariqueo, porque es volver a nuestras raíces, volver a vivir lo que sintieron nuestros ancestros; esa espiritualidad que nos marca lo que somos. Somos parte de la tierra y nos elevamos en espíritu al 'Cume Malal', al corral de los buenos, acompañados por las comunidades y por la familia", resaltó.

100 años

"Después de más de cien años, vuelve a celebrarse un enterratorio a la manera ancestral, a restituir a la tierra nuestro cuerpo. La Ñuque Mapu, la Madre Tierra, abrazó los restos de nuestro lonko, lo vuelve a cobijar como buena madre, para que su cuerpo descanse ahí", indicaron desde la comunidad aborigen.

"Es muy importante visibilizar la lucha del pueblo ranquel, el avance de esa lucha y todo lo que hizo nuestro lonko y hermano peñi Nazareno Serraino, como lonko de la comunidad Rosa Moreno Mariqueo en Vitorica", agregaron.

Y resaltaron: "Nazareno fue enterrado en su espacio comunitario, en una loma, como lo hacían nuestros ancestros, cerca de un caldén, el huitrú, una figura emblemática para nosotros. Hemos recuperado, a pesar de la desgracia de haber perdido a nuestro lonko, nuestras ceremonias y con la alegría de que nos sigue guiando y que lo seguirá haciendo por la recuperación de la cultura y la Nación Rankulche".

"Ese momento, donde devolvimos el hijo de la tierra a la tierra, en una lomita, cerca de un caldén, fue muy emotivo y muy importante para el pueblo ranquel, porque fijó un precedente que tiene que ver con el avance de la lucha y por todo lo que ha hecho Nazareno, que fue y sigue siendo un maestro, nada más que hoy nuestro maestro ha ascendido al Cume Malal y ya es un ancestro del pueblo ranquel que nos va a guiar desde allí para seguir adelante en la lucha", concluyeron desde la comunidad.