Temas de la agenda de la semana: algunas buenas noticias, tapadas por realidades más potentes que muestran necesidades insatisfechas; un Estado en deuda y una oposición que torpedea, pone palos en la rueda y genera obstáculos mezquinos y oportunistas.
Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Una de cal…
Algunas buenas noticias del fin de año encontraron en la semana que se fue una pronta interrupción de la relativa alegría: ni la preparación de la Fiesta del Regalo, ni el lanzamiento del Festival de Calles, ni el desembarco del Mercado Central con notables ofertas de frutas y verduras alcanzan para apaciguar las malas nuevas que se registraron en los últimos días.
Aunque los casos de coronavirus en la provincia parecen estar controlados y entre el Estado y los privados hicieron un lanzamiento de una marca de carne "Premium" para potenciar a esa producción pampeana, hay otras novedades que tiran para atrás y para abajo y que además anuncian oscuridades en los tiempos que vienen.
Es que, por ejemplo, la negociación paritaria estatal aparece cruzada también por los dimes y diretes de la política partidaria: la representación del Gobierno provincial y la de gremios y sindicatos que intervienen en esas conversaciones decidieron pasar a un cuarto intermedio, pero con algunos desacuerdos que salieron a la luz.
Ni el monto del bono ofrecido por las autoridades públicas logró conformar a las referencias de trabajadores y trabajadoras, que bajaron esa propuesta a sus bases y ya encontraron algunas insatisfacciones, cuando no un reclamo concreto de una cifra superior, como ocurre con el sector de Enfermería, que se animó a exigir que ese pago extraordinario y por única vez sea de $30.000, contra los $20.000 de la oferta oficial.
Pero más dudas despierta la cuestión de fondo: la representación de trabajadores y trabajadoras aguarda que el Gobierno concrete una propuesta en la que se intente una recuperación de lo que los salarios perdieron el año anterior respecto de la inflación, tal como en su momento había comprometido el gobernador Sergio Ziliotto.
Si bien el contrapunto no llegó a su término ni hubo cruces que impidan el consenso, el ruido también impactó en la Legislatura provincial, donde en imitación de la dirigencia nacional -que se sabe especialmente porteña- la oposición le retaceó el apoyo a la posibilidad de refinanciar fondos que le hubieran permitido a la Provincia cierto alivio en el manejo de su relación con empleados y empleadas.
La Intersindical salió a advertir, en ese sentido, respecto del desprecio que ese sector político muestra por la clase trabajadora, al desatender una demanda que no fue solo de las autoridades del Ejecutivo, sino de los propios sindicatos en representación de sus bases.
Desde ya que el oficialismo tiene que cumplir su rol, que es el de gestionar con los recursos que tiene a mano, y por eso en su caso de poco valdrá el llanto acerca de lo que los partidos contrincantes no quisieron facilitar, pero también resulta cierto que las explicaciones del radicalismo y el PRO para poner este nuevo palo en la rueda no sonaron ni suficientes ni atinadas.
Lo más penoso es que, visto el panorama nacional y de la mano de una confusa interpretación del rol de una oposición que pretende ser gobierno, es probable que comportamientos de este tipo se transformen en cotidianos aun en una provincia como La Pampa, que estaba poco acostumbrada al ejercicio de daño como acción política, pero que ya en la campaña electoral pudo ver asomar ese lamentable costado.
…y una de arena…
El tóxico que derrama en La Pampa viene "de arriba", es decir desde los medios porteños del establishment y sus sociedades políticas, económicas y corporativas en la tarea de generar desesperanza y odio.

En ese sentido, parecen innegables los dichos de Máximo Kirchner -jefe de la bancada oficialista en Diputados- respecto de la competencia interna opositora para ver quién grita más alto o quién pone más palos en la rueda.
Hay una virtual carrera para elevar el tono de enemistad con el oficialismo, bajo la supuesta convicción de que esa estrategia arriará a ese molino más voluntades, o al menos más privilegios de parte de quienes manejan ciertos poderes fácticos.
De ningún modo puede interpretarse como una casualidad que en la misma semana en que el Congreso Nacional trata el Presupuesto la Corte Suprema de Justicia saque de la manga la declaración de inconstitucionalidad de una reforma respecto de la composición del Consejo de la Magistratura que data del año 2006.
Esa integración se le atribuye al "kirchnerismo" y empieza entonces otro discurso en el que la corporación judicial se defiende a sí misma con el consabido argumento de la incidencia de sectores políticos (aunque siempre se quejan de las influencias de un mismo color).
La alianza opositora, no es ninguna novedad, tiene profundas disidencias e incoherencias internas, ese tipo de confrontaciones dentro de un supuesto mismo espacio que el folclore político llama "bolsa de gatos", pero que sin embargo encuentra su punto de acuerdo justamente en lo que mejor hace: obstaculizar políticas públicas.
A futuro, es evidente, vendrán más palos en la rueda de este tipo, tanto en el nivel nacional como en la provincia, porque es uno de los modos que "Juntos por el Cambio" encuentra para mantenerse relativamente dentro de un mismo plato.
Esa situación, desde ya, deriva en una exacerbación de los discursos y las conductas: se dispara de modo descomunal esa competencia entre dirigentes no oficialistas para demostrar mayor capacidad de daño y para dar pruebas de que son los "enemigos número 1" del Gobierno nacional, como si hubiera quienes apuntan un ranking para después otorgar premiaciones en consecuencia.
Se veía venir ya en la época proselitista esa tendencia al "vale todo", también a partir de algunas grietas que el Gobierno dejó en evidencia al momento de tomar decisiones, y con un presidente que ha debilitado su palabra a partir del efecto del cumpleaños de Fabiola, de algunas contradicciones en sus tibios planteos y de sus permanentes idas y venidas.
Como para esa oposición "vale todo", es impensado que se ponga a repasar sus propias responsabilidades en la situación de la Argentina de hoy: el endeudamiento y las medidas que se tomaron en los terribles cuatro años del gobierno macrista parecen nacidas de un repollo, pese a que por supuesto tuvieron el impulso, el aval, la protección y la complicidad de los partidos que conforman esa alianza y de la dirigencia, también pampeana, que facilitó esos despropósitos por acción y por omisión.