La tapa de EL DIARIO de hoy

Este jueves se reúnen en Turquía los cancilleres de Kiev y Moscú. Los movimientos diplomáticos son intensos. Qué busca cada uno.

Es posible un acuerdo que ponga fin a la guerra. En los últimos días, los movimientos diplomáticos y las negociaciones secretas han tomado vuelo.

Este jueves en la ciudad turca de Antalya, por primera vez después desde de que comenzó la invasión, el 24 de febrero, el talentoso autócrata turco Recep Tayyip Erdogan ha logrado que se reúnan a negociar con su auspicio los cancilleres de los protagonistas de la tragedia: el ruso Serguei Lavrov y el ucraniano Dimitro Kuleba.

El encuentro tendrá un tercer protagonista, el ministro de Asuntos Exteriores turco Mevlut Cavusoglu. Ninguno llegará con las manos vacías porque los términos del acuerdo están ya como posibilidad sobre la mesa.

El ingreso a la OTAN

El primer argumento luce como el más espinoso y el detonador de la invasión, pero -en cambio- puede ser el menos difícil de resolver.

Se trata de establecer los acuerdos internacionales de Ucrania que garanticen a Rusia su renuncia a formar parte de la OTAN, la alianza militar occidental de 30 países liderada por EE.UU. con la participación de numerosas naciones europeas, más Canadá y Turquía.

Rusia proclama que tras la catastrófica disolución de la Unión Soviética, el 1 de enero de 1992, también se pulverizó el Pacto de Varsovia, el acuerdo militar de las naciones satélites de la URSS. Catorce países vasallos de la ex URSS se incorporaron a la OTAN.

El presidente Zelenski evocó varias veces, sin advertir el efecto que causaba en el alma rusa del presidente Vladimir Putin, la amenaza de reforzar la sensación histórica del asedio que facilitó en realidad la expansión del Imperio a través de los siglos.

El desarrollo de los misiles atómicos ultrasónicos, que reducen a minutos el viaje desde las fronteras de la OTAN, representan una pesadilla inaceptable, según los rusos.

Zelenski insistió varias veces que Ucrania se sentía segura en la OTAN. Putin justificó su decisión de invadir a Ucrania denunciando este peligro.

El presidente ucraniano sabe ahora que la opción OTAN es irrealizable y propone la solución de una garantía internacional. “Es una garantía para nuestro país por parte de las naciones que deben formularla, incluso Rusia, que es nuestro vecino”, afirma Zelenski.

Un instrumento serían los acuerdos bilaterales con Estados Unidos, Francia, Alemania y la vecina Turquía, miembros de la OTAN. “Estas serán garantías no solo para Ucrania, sino también para Rusia”, dijo Zelenski.