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EL DIARIO digital
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El estadio Nubank Parque de San Pablo fue testigo del regreso de Xuxa a los escenarios, marcando el inicio de su gira de despedida El último vuelo de la nave ante una multitud estimada en 50 mil personas. La llamada Reina de los Bajitos volvió a encontrarse con generaciones de seguidores en un espectáculo que combinó nostalgia, tecnología y un repaso integral a sus cuatro décadas de carrera.
La apertura del show se vivió con una de las imágenes más emblemáticas de su historia: una nave espacial rosa sobrevoló gran parte del estadio, sostenida por cables, antes de aterrizar sobre la estructura de pantallas que formaba el escenario. Desde allí, Xuxa descendió para dar inicio a una noche que prometía ser inolvidable para quienes crecieron con sus canciones y programas.
La selección musical de la noche fue un recorrido por los mayores éxitos de la artista, con 37 canciones distribuidas en 32 números y dos medleys. Temas como "Dulce miel" e "Ilariê" resonaron con fuerza entre el público, compuesto mayoritariamente por adultos de más de 40 años, muchos de los cuales asistieron acompañados de sus hijos. El repertorio incluyó referencias a todas las etapas de la trayectoria de la conductora, desde su debut discográfico en 1985 con el álbum Xuxa e seus amigos hasta la era de Xuxa Só Para Baixinhos.
El ambiente que se vivió en el Nubank Parque fue el de una celebración intergeneracional. Los tickets agotados anticipaban el impacto de la gira, que Xuxa pensó como una despedida musical y un reencuentro con el público que la acompañó a lo largo de 45 años de carrera. La artista, de 63 años, apareció en escena con el mensaje de liberar la "niña interior", y la consigna fue seguida por todo el estadio, donde se vieron desde lágrimas hasta sonrisas de quienes recordaban su infancia.
Uno de los fragmentos más esperados de la noche fue la intervención de la nave espacial, símbolo de sus programas televisivos, que cruzó el estadio y despertó una ola de nostalgia.
En el primer show, la puesta en escena fue acompañada por imágenes de archivo de sus programas más recordados, como Xou da Xuxa, Xuxa Park y Planeta Xuxa. El espectáculo, que se estructuró en seis actos, ofreció no solo música sino también un montaje visual con tecnología de última generación y un vestuario alineado con la estética característica de la artista.
Durante la noche, realizó tres cambios de vestuario, en sincronía con el cuerpo de baile que también protagonizó números con varios cambios de ropa. El clima de emoción se mantuvo constante, especialmente cuando la artista agradeció al público: "La energía, alegría, cariño y respeto de ustedes hacen de mí una estrella".
El espectáculo fue también un homenaje a la trayectoria de quien comenzó su carrera discográfica en 1985 y alcanzó el éxito masivo con el lanzamiento de Xou da Xuxa en 1986. La gira repasa el recorrido de la artista por la televisión, el cine y la música, con menciones a los programas Xuxa Park, Planeta Xuxa, Xuxa Hits, Dancing Brasil y TV Xuxa.
El recorrido musical y visual del show también permitió al público revivir momentos emblemáticos de la trayectoria de Xuxa, como su paso por el cine con la película Luna de Cristal y la consolidación de su vínculo con generaciones de niños y niñas en Brasil, Argentina y otros países de América Latina.
La producción del espectáculo apostó por un escenario con pantallas gigantes, efectos especiales y una escenografía inspirada en los programas más recordados de la artista.
El vestuario fue otro de los puntos altos del show, con tres looks diferentes para Xuxa y cambios frecuentes para el cuerpo de baile. La estética colorida y alegre, característica de sus programas, se mantuvo durante toda la noche, evocando el universo visual que marcó a varias generaciones.
Uno de los momentos más celebrados fue la reunión de las Paquitas, las tradicionales asistentes en sus programas, quienes subieron al escenario en representación de distintas épocas. Participaron trece Paquitas de todas las generaciones, incluyendo nombres de la clásica formación y de las etapas posteriores como "New Generation" y la "Geração 2000". Juntas interpretaron la canción Pra Sempre Paquitas y Sonho de Verão, desatando el entusiasmo del público y consolidando el tono nostálgico del evento.
Más allá del éxito en Brasil, la gira refleja el alcance internacional que tuvo Xuxa, especialmente en Argentina, país donde la artista consolidó un vínculo histórico con el público infantil y familiar. El itinerario de la gira nacional incluye ciudades como Curitiba, Belo Horizonte y Río de Janeiro, antes de su cierre en Brasil previsto para el 20 de diciembre en el Maracanã.
La expectativa es que el último show de la gira se realice justamente en la Argentina, como reconocimiento al gran éxito que Xuxa logró en los años 90, cuando su programa y su música alcanzaron niveles de popularidad inéditos. El regreso de Xuxa a los escenarios, por tanto, no solo moviliza a fans brasileños, sino también a seguidores de toda la región, consolidando su figura como un ícono de la cultura pop latinoamericana.