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Triángulo Amoroso, la serie vertical protagonizada por Wanda Nara y Maxi López

La serie protagonizada por Wanda y Maxi tuvo varias repercusiones
La serie, protagonizada por Wanda y Maxi, tuvo varias repercusiones.
El esperado debut de la nueva producción reúne a la expareja más mediática en situaciones desopilantes, cameos inesperados y un formato pensado para maratonear desde el celular

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EL DIARIO digital

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En pleno furor de las series verticales, producciones pensadas para su consumo en celulares y de tiempos muy acotados, Wanda Nara y Maxi López, debutaron como protagonistas en Triángulo Amoroso, la nueva serie de ficción vertical de Telefe y la plataforma SHORTA. El primer episodio, estrenado este lunes en simultáneo en la app y en la pantalla de televisión, marcó el inicio de una propuesta que mezcla realidad, ficción, guiños a la cultura pop local y todos los condimentos del escándalo farandulero elevado a formato de serie.

Triángulo Amoroso llega en un formato completamente adaptado al consumo digital: episodios cortos, grabados en vertical y pensados para ser vistos en el celular, en redes sociales y en la app que se promociona como la primera plataforma de series verticales originales de Latinoamérica. El estreno fue simultáneo en Instagram, TikTok, Facebook, YouTube, la web de SHORTA y, en versión fragmentada, en la televisión abierta de Telefe tras el programa Pasapalabra, con la idea de unir la audiencia tradicional con el consumo on demand y viral. Los episodios de la serie están diseñados para durar entre uno y tres minutos, lo que permite consumir la historia en cualquier momento y lugar.

La trama juega al límite de la realidad y la ficción. Wanda Nara y Maxi López se interpretan a sí mismos en una historia que arranca con un contrato para protagonizar una serie juntos. Todo parece ir bien hasta que, revisando las cláusulas de sus contratos, descubren una condición inesperada: deberán besarse frente a cámara. La noticia genera tensiones, negociaciones y una cadena de enredos que, lejos de detenerse, se multiplican a medida que avanza la historia. El guión se apoya en la tensión real y mediática que ambos supieron construir durante años, y explora el detrás de escena de una producción atravesada por egos, celos y la exposición constante.

El debut ya contó con apariciones de figuras importantes de la comunidad artística argentina. En los primeros episodios se sumaron Georgina Barbarossa (como abogada de Wanda), Yanina Latorre (interpretándose a si misma), Pachu Peña (abogado de Maxi), Sebastián Presta y César Bordón (como gerentes). Además, se anticipan cameos y participaciones especiales a lo largo de los 23 capítulos de la microserie, incluyendo a Débora Nishimoto interpretando a "La China", en otro guiño al historial romántico y mediático de los protagonistas.

La dinámica de la trama se sostiene en una seguidilla de diálogos filosos y situaciones absurdas. En el primer episodio, los gerentes de la serie les explican a Wanda y Maxi que, según una cláusula, la miniserie puede terminar con la apertura del Mundial y que ambos deberán viajar juntos como pareja. "¿Pero va a ser real o vamos a actuar?", pregunta Wanda. El gerente responde con ironía: "El objetivo de la serie es que la audiencia se pregunte: ¿pero esto es real o esto es falso?". La comedia de enredos explota cuando se revela la cláusula del beso, que ambos tendrán que protagonizar como parte del desenlace contractual.

En el segundo episodio, la tensión sube cuando Wanda descubre que Maxi podría ganar más dinero por hacerse el soltero, y exige una compensación económica por besar a su exmarido. Los abogados y los productores se enredan en negociaciones mientras la prensa y la televisión ya están hablando de la serie antes de que el contrato se firme. Los guiños al reality y a la sobreexposición mediática son constantes, y el guion se permite jugar con la delgada línea entre la vida personal y el show business.

Furor y controversia: las opiniones de los famosos sobre la serie

El estreno de Triángulo Amoroso no solo marcó un antes y un después en la producción de contenidos digitales, sino que también abrió el debate entre actores, directores y productores sobre los límites y el potencial del formato. Telefe apostó fuerte por la innovación, trayendo a Wanda Nara y Maxi López como protagonistas de una serie donde ambos se interpretan a sí mismos y el guion se convierte en un torbellino de conflictos a raíz de una cláusula contractual inesperada. El fenómeno llegó rápidamente a los programas de espectáculos, y en Puro Show (El Trece) varias figuras de peso del ambiente opinaron sobre la verticalidad y el futuro de la ficción.

El primero en tomar la palabra fue Juan José Campanella, director multipremiado y referente de la ficción local. Consultado sobre el fenómeno, fue tajante. "No me gusta el formato vertical. Me parece bien para ver una cabeza hablando o un solo bailarín, pero para nada más", sentenció. Si bien no descartó del todo la posibilidad de sumarse como actor al comentar que "podría ocurrir", dejó en claro que su preferencia sigue estando con la pantalla horizontal y las historias tradicionales.

Otra voz relevante fue la de Griselda Siciliani, quien se mostró escéptica pero abierta al juego: "Creo que no, que son esas que duran diez segundos, algo así. Nunca digas nunca, pero el scrolleo ni siquiera lo hago yo. Ni siquiera soy de estar mirando cosas. No me imagino", confesó la protagonista de Envidiosa, admitiendo que aún no conecta del todo con los nuevos hábitos de consumo, aunque no cierra las puertas a futuros desafíos.

Entre los que todavía ven con distancia el formato, Michel Brown planteó sus dudas sobre el desarrollo narrativo. "Me cuesta entender que se pueda desarrollar una historia tan rápido. Pero a lo mejor es mi cabeza, que vengo de otro lugar", expresó, entre risas y sin ocultar su desconcierto ante la velocidad que impone la verticalidad.

El contrapunto lo dieron figuras como Nazarena Vélez, que celebró la llegada de la ficción vertical y la consideró una oportunidad tanto para el público como para los productores. "Me divierte todo lo que es ficción vertical, me parece que está buenísimo. Como productora me parece muy interesante. La gente se engancha, es un minuto y medio y ves una historia", opinó la actriz y empresaria, destacando la inmediatez y el atractivo para las nuevas generaciones.

Una postura similar expresó Malena Solda, quien enfatizó la importancia de adaptarse a los nuevos tiempos: "Todos los formatos nuevos me parecen interesantes y bienvenidos sean. Vi muy, muy poquito y me llamó la atención y me parece que todo bueno", aseguró la actriz, abierta a futuras participaciones. Gerardo Romano, por su parte, fue más crítico: "A mí ya breve ya... Me resulta difícil ver lo chiquitito y breve", reconoció, dejando entrever su nostalgia por las historias largas y desarrolladas.

Leo Sbaraglia, una de las voces más respetadas del cine y la televisión, se mostró flexible, aunque con preferencias claras: "No lo descarto, nunca se sabe. Por ahora vengo con la ficción horizontal, que estoy haciendo bastante, gracias al cielo", bromeó, aunque no cerró la puerta a experimentar en el futuro. Más pragmático, Gastón Sofritti puso el foco en la oportunidad laboral que representa la aparición de nuevas plataformas: "Todo lo que sea trabajo y generar cosas para actores a mí me parece que siempre está bueno, y que si se puso de moda también es por algo y porque hay alguien que lo consume. Lo importante es que haya más y mejor no matar una cosa con la otra", reflexionó, celebrando la coexistencia de formatos y la ampliación de espacios para los artistas.

El debate dejó en claro que, más allá de la novedad técnica, la llegada de la ficción vertical genera curiosidad, entusiasmo y también incertidumbre entre los profesionales del medio. Mientras algunos ven en el formato la posibilidad de contar historias rápidas y adaptadas a los nuevos hábitos de consumo, otros extrañan la profundidad y el desarrollo de las series tradicionales. Lo cierto es que con Triángulo Amoroso, Telefe abrió un nuevo capítulo en la ficción argentina: uno en el que la pantalla se gira, los protagonistas se reinventan y el público tiene la última palabra. Y por ahora, el fenómeno no deja de crecer.

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