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EL DIARIO digital
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Al vocero presidencial, el ahora pampeano Adrián Ravier, se le volvió a chispotear el inconsciente de mercado al camuflar el hachazo a las aulas como un mero trámite administrativo. En sus redes, el funcionario justificó el ajuste proclamando que "gastar mejor también es educar mejor", dejando al desnudo una matriz ideológica que desprecia lo público: para la doctrina libertaria, la formación de las pibas y pibes no es una inversión de futuro, sino un simple "gasto" a recortar.
Con la clásica dialéctica de reducir la enseñanza a planillas de Excel y porcentajes, prefirió festejar la tijera antes que admitir el vaciamiento. Una pirueta retórica bien alineada con el libreto oficial, donde la educación deja de ser un derecho fundamental para convertirse en un costo operativo que sueñan con liquidar.