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EL DIARIO digital
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A pocos días del 17 de Octubre, la doctrina de la lealtad parece haber sufrido una severa devaluación no solo en las mesas rosqueras del PJ pampeano, sino también en las calles de Santa Rosa. Tras manotear un lindo surtido de herramientas de un garaje en la esquina de Varela y Santiago Álvarez, una pareja marchaba feliz con el botín.
Pero el amor y la doctrina duraron lo que tarda en encenderse una baliza: al ver el patrullero, el muchacho no dudó un segundo, descartó dos amoladoras al voleo y emprendió una veloz estampida individualista, dejando a su compañera pagando los platos rotos con el cargamento a cuestas. Ella terminó guardada en la comisaría y él libre, demostrando que en la calle y en la política, la lealtad siempre se le exige al de al lado.