El Gallito Canta

Caños cruzados

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EL DIARIO digital

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En el pintoresco barrio Lowo Che de Toay, la física de las obras públicas parece responder a principios bastante misteriosos. El proyecto de cloacas anunciado con bombos y platillos para cubrir el crecimiento de los próximos 25 años dejó afuera a unas 60 familias agrupadas en seis manzanas, pero tuvo la generosidad de incluir terrenos baldíos donde no hay ni un solo vecino. La casualidad -esa gran arquitecta pampeana- quiso que el plano corte el beneficio a apenas cien metros de la quinta del mismísimo ministro de Obras Públicas, Alfredo Intronati. Los frentistas olvidados, que ya tuvieron que pagarse el gas de su bolsillo haciendo un consorcio, ahora esperan que alguien les explique este insólito criterio de planificación con olor a privilegio.

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