Lejos de casa
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EL DIARIO digital
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El guadañazo del ajuste libertario sobre el Correo Argentino ya muestra sus marcas en el piso del paso de la motosierra.
Tras la bajada de persiana de la sucursal de la vecina localidad de Toay -una foto que se repite en todo el mapa nacional-, la oficina central de Santa Rosa quedó absorbida por una demanda imposible.
Hoy, con apenas dos empleados al frente del mostrador y un puñado de sillas para contener la espera, el salón principal es una caldera de nervios. Las filas serpentean hacia la vereda, los trámites avanzan a paso de hombre y la paciencia de los vecinos se agota a la misma velocidad con la que Nación recorta personal.
Un servicio esencial reducido a la mínima expresión.