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EL DIARIO digital
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El "wheelie" en bicicleta ya dejó de ser una destreza. Lo que muchos adolescentes ven como una simple pirueta para lucirse es, en realidad, una maniobra de altísimo riesgo que anula la visibilidad y el control, convirtiendo un vehículo liviano en un proyectil imprevisible para cualquier motociclista o conductor. Lo ocurrido ayer en General Pico es una prueba de ello.
No se trata de perseguir el juego, sino de entender que la vía pública tiene reglas que no se pueden esquivar con una sola rueda en el aire. La imprudencia de uno terminó siendo el dolor de tres. Ojalá que el susto y el paso por el Hospital Centeno sirvan para que, de una vez por todas, los chicos comprendan que la adrenalina del asfalto no vale el riesgo de una vida.