Más derroche
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EL DIARIO digital
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Un video de seguridad dejó al desnudo lo que la burocracia suele tapar: la falta de humanidad. Una camioneta oficial de la APA atropelló y mató a Tomi, un perro salchicha, en una calle de tierra. Lo peor no fue el impacto, sino la huida. El chofer ni amagó a frenar; siguió de largo como si hubiera pisado una piedra, dejando atrás el dolor de una familia con el "alma rota".
¿Quién manejaba el vehículo del Estado? La patente y los logos son claros, pero el silencio oficial aturde. No es solo un perro; es la desidia de un empleado público que, al volante de lo que pagamos todos, se olvidó de la ética más básica. Tomi no vuelve, pero la respuesta de la APA no puede seguir dándose a la fuga.