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EL DIARIO digital
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Las fuerzas armadas kuwaitíes lograron interceptar un embate iraní dirigido a instalaciones militares estadounidenses. Teherán reconoció la operación y el gobierno local advirtió sobre un peligro directo para la estabilidad regional en medio de los cruces con la administración de Donald Trump.
En el marco de una escalada sostenida en Medio Oriente, el gobierno de Irán ejecutó este jueves una nueva ofensiva contra instalaciones militares de Estados Unidos emplazadas en territorio de Kuwait. El episodio ocurre a pesar de las repetidas advertencias formuladas por el mandatario estadounidense, Donald Trump, en medio de la disputa geopolítica por el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con la información difundida por el ejército kuwaití, las fuerzas de defensa antiaérea lograron interceptar el operativo bélico, el cual estuvo compuesto por una combinación de misiles y vehículos aéreos no tripulados lanzados desde territorio iraní.
Por su parte, las autoridades de Teherán asumieron la autoría de los hechos y especificaron que la acción militar tuvo como blanco concreto la base aérea Ahmad al Jaber, situada en el país del Golfo, mediante el empleo de la misma tipología de proyectiles y drones.
Rechazo y condena del gobierno kuwaití
Tras el suceso, la administración de Kuwait repudió categóricamente la agresión y emitió una serie de consideraciones oficiales sobre el impacto del ataque en su soberanía:
Amenaza directa: El ejército calificó el accionar iraní como un peligro inminente para la seguridad y la estabilidad interna del país.
Violación internacional: El gobierno catalogó el episodio como "una grave violación de las normas del derecho internacional", dado que la ofensiva impactó sobre instalaciones ubicadas dentro de sus fronteras.
Preocupación estratégica: La alarma se incrementa debido a la presencia de infraestructura utilizada por el Pentágono y a los estrechos lazos de cooperación militar que el emirato mantiene con Washington.
El contexto de confrontación con Washington
Este nuevo capítulo bélico se materializa luego de que Donald Trump endureciera su discurso contra la república islámica. El presidente de Estados Unidos había anticipado una respuesta contundente ante cualquier hostilidad proveniente de Teherán, elevando la tensión dialéctica y militar en torno a las operaciones en la región.
Con el impacto sobre la base Ahmad al Jaber, las terminales e instalaciones norteamericanas vuelven a quedar en el epicentro del conflicto. La situación genera máxima alerta entre los distintos estados del Golfo ante el temor de que la disputa bilateral derive en ataques extensivos hacia otros países vecinos.