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EL DIARIO digital
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El legislador porteño Leandro Santoro abrió una convocatoria para reunir casos de personas endeudadas que denuncien prácticas abusivas de bancos, fintech y empresas de cobranza. La iniciativa no quedará solamente en escuchar reclamos: anticipó que buscará impulsar una ley para regular la actividad y sentar a funcionarios nacionales frente a los damnificados.
Leandro Santoro puso la lupa sobre bancos, billeteras virtuales y empresas dedicadas al cobro de deudas. El legislador porteño de Unión por la Patria lanzó una convocatoria para que vecinos de la Ciudad de Buenos Aires expongan situaciones de cobranzas extrajudiciales abusivas y cargos que consideran excesivos.
Como presidente de la Comisión de Defensa del Consumidor de la Legislatura porteña, Santoro pretende transformar esos testimonios en material para discutir una nueva regulación.
"Voy a convocar a la sociedad para que venga a la Legislatura, para que nos comenten cómo es su situación frente a estas empresas que se abusan de cobranzas extrajudiciales", explicó.
La movida apunta directamente a un problema que ganó terreno junto con el endeudamiento de los hogares: familias que recurren cada vez más al crédito para llegar a fin de mes y que, cuando dejan de pagar, quedan expuestas a mecanismos de cobranza que Santoro considera abusivos.
"Los bancos y las fintech se abusan de la desesperación"
Santoro vinculó el crecimiento de las deudas familiares con el deterioro del poder adquisitivo.
"Acá hay un problema de ingresos... los salarios no alcanzan", afirmó.
Según su diagnóstico, el incremento del costo de los alquileres, las tarifas, el transporte y otros gastos esenciales empujó a muchas familias a financiar consumos cotidianos mediante tarjetas, préstamos y aplicaciones financieras.
En ese escenario apuntó contra las consecuencias de la desregulación del sector y lanzó una acusación fuerte: "Los bancos y las fintech se abusan de la desesperación".
La discusión, por lo tanto, no estará enfocada únicamente en cuánto debe una persona, sino también en qué métodos utilizan las compañías para reclamar esas deudas y cuáles deberían ser los límites.
Un formulario para juntar casos
El legislador habilitó a través de sus redes sociales un formulario para recibir testimonios de usuarios afectados.
La intención es sistematizar los casos y llevarlos posteriormente a reuniones dentro de la Legislatura porteña.
Santoro dejó en claro que no pretende convertir la convocatoria en una simple ventanilla para escuchar quejas.
"Esto no es para contener solamente, esto es para sacar una ley concreta, una ley concreta que impida estos abusos", afirmó.
Entre las alternativas que anticipó aparece la creación de un registro específico y un sistema de licencias obligatorias para las empresas dedicadas a las cobranzas, con requisitos y reglas para desarrollar la actividad.
Funcionarios nacionales, también a la mesa
Santoro pretende además llevar la discusión más allá de la Legislatura porteña.
Según explicó, ya mantuvo contactos con autoridades de Defensa del Consumidor, tanto de la Ciudad como de Nación, para intentar que participen de los encuentros y escuchen directamente los testimonios.
La apuesta tiene también una evidente dimensión política: instalar públicamente el problema del endeudamiento familiar y llevarlo a la agenda nacional.
"Es muy importante que esto tome visibilidad pública. Si no toma visibilidad pública es imposible que el Presidente se entere del drama que existe", sostuvo.
Endeudarse para cubrir gastos cotidianos
El trasfondo de la convocatoria es uno de los puntos más sensibles de la economía doméstica: qué ocurre cuando una familia necesita recurrir al crédito no para realizar una inversión o comprar un bien costoso, sino para cubrir gastos corrientes.
Para Santoro, allí se encuentra buena parte del origen del problema.
Su propuesta abre ahora otro debate: hasta dónde pueden avanzar bancos, fintech y agencias de cobranza cuando una deuda entra en mora y dónde termina el legítimo derecho a cobrar para comenzar una práctica abusiva sobre el consumidor.
El legislador quiere llevar esa discusión al recinto y promete convertir los testimonios en una iniciativa concreta.
Primero serán los usuarios quienes cuenten qué les pasó. Después llegará la batalla política para determinar qué límites tendrán quienes golpean la puerta física o digital cuando una deuda deja de pagarse.