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EL DIARIO digital
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Los cuerpos fueron encontrados dentro de una vivienda de Barrio Sur, en San Miguel de Tucumán. El hombre, que cumplía prisión domiciliaria, estaba al cuidado del pequeño. La principal hipótesis apunta a un filicidio seguido de suicidio, aunque la Fiscalía espera las autopsias y peritajes para establecer qué ocurrió.
Una escena estremecedora sacudió este martes a San Miguel de Tucumán. La Justicia investiga las muertes de Oscar Mauricio Sosa, de 46 años, y su hijo de apenas 8, cuyos cuerpos fueron encontrados dentro de una vivienda ubicada en calle Entre Ríos 1130, en Barrio Sur.
El procedimiento policial comenzó alrededor de las 10:20, luego de que se alertara sobre la presencia de dos personas sin vida en el inmueble, correspondiente a la jurisdicción de la Comisaría Seccional Segunda.
Las primeras actuaciones llevaron a los investigadores a trabajar sobre una hipótesis particularmente dramática: un presunto filicidio seguido de suicidio. Sin embargo, esa secuencia todavía deberá ser confirmada mediante autopsias, pericias y el resto de las pruebas recolectadas en el lugar.
Los hijos del hombre dieron el alerta
Según la información incorporada inicialmente al expediente, fueron dos hijos de 18 años de Sosa, que no residían con él, quienes llegaron hasta la vivienda.
El propio hombre los habría convocado alrededor de las 8 de la mañana.
Cuando arribaron al domicilio se encontraron con la dramática situación y dieron aviso a las autoridades.
Sosa fue hallado sin vida con signos compatibles con ahorcamiento, mientras que el cuerpo del niño se encontraba sobre una mesa.
Los investigadores intentan ahora reconstruir qué ocurrió dentro de la casa durante las horas previas al hallazgo y, especialmente, determinar la secuencia exacta de ambas muertes.
Cumplía prisión domiciliaria
Otro elemento que forma parte de la investigación es la situación judicial del hombre.
De acuerdo con la información conocida hasta el momento, Sosa se encontraba cumpliendo arresto domiciliario por una causa iniciada en la provincia de Córdoba y estaba a cargo del pequeño.
También trascendió que el niño tenía autismo severo.
Además, antes del desenlace, el hombre habría dejado una carta en la que explicaba su decisión. El contenido del escrito será uno de los elementos que deberá analizar la Justicia junto con el resto de las evidencias reunidas.
La existencia de esa carta, por sí sola, no cierra la investigación ni reemplaza las conclusiones que deberán surgir de las pericias forenses.
La Fiscalía busca reconstruir las últimas horas
La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal de Homicidios II del Ministerio Público Fiscal, encabezada por el fiscal Carlos Sale, con intervención de la secretaria Lucrecia Lugones.
También trabajó en la vivienda el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF).
Los especialistas realizaron tareas de preservación de la escena, levantamiento de indicios y análisis de los elementos encontrados dentro de la propiedad. Paralelamente comenzaron a tomarse declaraciones para reconstruir las últimas horas de Sosa y su hijo.
Las autopsias serán determinantes para precisar las causas y horarios de las muertes y establecer si la evidencia coincide con la hipótesis que manejan inicialmente los investigadores.
Por ahora, la Justicia mantiene abierta la investigación y evita dar por cerrada la mecánica del episodio hasta contar con los resultados científicos.
Una vivienda de Barrio Sur quedó así convertida en el escenario de una tragedia familiar que ahora deberá ser reconstruida pieza por pieza. La principal hipótesis apunta a que el hombre habría provocado la muerte de su hijo y posteriormente se habría quitado la vida, pero será la evidencia reunida por la Fiscalía la que deberá confirmar o descartar definitivamente esa secuencia.