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EL DIARIO digital
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Florencio Randazzo declaró como testigo ante el Tribunal Oral Federal N°7 en el juicio por la causa Cuadernos y dejó varias definiciones sobre el manejo del área de Transporte durante los gobiernos kirchneristas. El exministro describió un sistema ferroviario atravesado por "años y años de desinversión", cuestionó a sectores sindicales y buscó poner una frontera tajante con las gestiones de Ricardo Jaime, Juan Pablo Schiavi y Roberto Baratta. Al mismo tiempo, aseguró que Cristina Kirchner le dio plena libertad y respaldo para avanzar con su gestión.
El juicio por la causa Cuadernos sumó este martes un testimonio con fuerte peso político. Florencio Randazzo, quien ocupó cargos centrales durante las dos presidencias de Cristina Fernández de Kirchner, compareció como testigo ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°7.
La audiencia comenzó a las 9 y terminó antes del mediodía. Durante su exposición, el exfuncionario repasó principalmente lo ocurrido en el área de Transporte, que quedó bajo su órbita en 2012, después de la tragedia ferroviaria de Once.
Randazzo fue ministro del Interior entre 2007 y 2012 y luego quedó al frente del Ministerio del Interior y Transporte hasta 2015.
Y cuando habló de lo que encontró al hacerse cargo del sistema ferroviario, no maquilló el diagnóstico.
"Años y años de desinversión"
Randazzo sostuvo ante el tribunal que el deterioro de los trenes constituye una radiografía de problemas mucho más profundos del país.
"Los ferrocarriles explican parte de la tragedia argentina. Si uno quiere mirar la tragedia argentina, es solamente observar qué fue pasando en materia ferroviaria", afirmó.
Según su descripción, cuando Transporte pasó a depender de su ministerio encontró un servicio golpeado por "años y años de desinversión", un funcionamiento "desmejorado" y problemas vinculados con la falta de compromiso en la administración.
Pero sus cuestionamientos no quedaron exclusivamente del lado de los funcionarios.
También cargó contra sectores de la dirigencia sindical, a los que calificó como "parte del problema".
El quiebre después de la tragedia de Once
Hasta 2012, Transporte funcionaba dentro del Ministerio de Planificación Federal, encabezado por Julio De Vido, uno de los acusados en el juicio por la causa Cuadernos.
El escenario cambió después de la tragedia de Once, ocurrida en febrero de aquel año. Randazzo recordó que Cristina Kirchner resolvió entonces trasladar el área a su ministerio.
Antes de su llegada habían pasado por Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, posteriormente condenados junto con De Vido por la tragedia ferroviaria de Once.
Ambos negaron en sus respectivas indagatorias haber cobrado sobornos.
Randazzo puso distancia: "No sé antes porque no estuve"
Uno de los momentos centrales de la declaración llegó cuando la fiscalía comenzó a preguntar por las administraciones anteriores.
Randazzo buscó despegarse de manera contundente.
Aseguró que no tuvo relación con Jaime, Schiavi ni Roberto Baratta y sostuvo que desconocía los detalles sobre cómo había funcionado el área antes de quedar bajo su responsabilidad.
Consultado específicamente sobre las razones por las cuales Schiavi reemplazó a Jaime, respondió:
"No tengo por qué saber por qué reemplazó a Jaime".
La respuesta volvió a repetirse conceptualmente cuando le preguntaron por los mecanismos de control existentes durante la etapa anterior.
"No sé antes porque no estuve", contestó.
Una definición breve, pero particularmente significativa en un juicio donde el funcionamiento de distintas áreas del Estado durante aquellos años está bajo la lupa.
Defendió el respaldo de Cristina Kirchner
Randazzo, sin embargo, marcó una diferencia importante cuando habló de su relación con Cristina Kirchner.
Lejos de cuestionar a la expresidenta, aseguró que tuvo autonomía para conducir Transporte y afirmó que recibió respaldo para impulsar cambios y medidas destinadas, según señaló, a transparentar la gestión.
"Siempre tuve libertad para llevar adelante la gestión y cuestiones vinculadas a darle transparencia. Siempre me sentí apoyado por la presidenta de la Nación, en todo", manifestó ante los jueces.
Así, su declaración dejó una doble lectura: un diagnóstico crítico sobre el estado en que recibió Transporte y una defensa explícita del acompañamiento político que tuvo de Cristina Kirchner durante su gestión.
Una sucesión de testimonios en el juicio
La presencia de Randazzo forma parte de la ronda de declaraciones testimoniales que viene desarrollándose en el juicio.
La semana pasada había comparecido Ricardo Cirielli, secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) y exsubsecretario de Transporte Aerocomercial durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Randazzo tampoco llegó por primera vez a un tribunal para hablar sobre la administración ferroviaria. En febrero de 2018 declaró ante el Tribunal Oral Federal N°4 durante el segundo juicio por la tragedia de Once y, en agosto de 2021, participó mediante videoconferencia del proceso por la compra de trenes usados a España y Portugal.
Ahora volvió a sentarse frente a un tribunal, esta vez en uno de los procesos judiciales de mayor peso político vinculados con los gobiernos kirchneristas.
Y su estrategia quedó marcada durante la audiencia: describió con dureza el sistema que recibió, tomó distancia de quienes lo administraron anteriormente y reivindicó la autonomía que, aseguró, le otorgó Cristina Kirchner para intentar cambiarlo.