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Colombia da un giro en seguridad: autoriza operaciones militares de Estados Unidos contra los carteles

Colombia autorizó operaciones conjuntas con Estados Unidos contra organizaciones vinculadas al narcotrÃfico y se incorporarà a una coalición internacional contra los carteles
Colombia autorizó operaciones conjuntas con Estados Unidos contra organizaciones vinculadas al narcotráfico y se incorporará a una coalición internacional contra los carteles.

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EL DIARIO digital

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En plena emergencia por el devastador terremoto de magnitud 7,4, Colombia abrió otro frente de enorme impacto político y militar. El gobierno de Abelardo De La Espriella autorizó operaciones conjuntas con Estados Unidos contra organizaciones vinculadas al narcotráfico y se incorporará a una coalición internacional contra los carteles. El anuncio fue realizado por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien además anticipó una asistencia de USD 1.000 millones para reforzar la seguridad colombiana.

Colombia cambia de libreto y se prepara para endurecer su ofensiva contra el narcotráfico.

Mientras el país continúa movilizado por las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4, el flamante gobierno de Abelardo De La Espriella tomó una decisión que promete marcar su política de seguridad: profundizar la cooperación militar con Estados Unidos.

El anuncio llegó desde Panamá y estuvo a cargo del secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth.

Según informó el funcionario, Colombia autorizó la realización de operaciones militares conjuntas con Estados Unidos contra estructuras vinculadas al narcotráfico y al denominado narcoterrorismo.

La medida profundiza además el acercamiento entre De La Espriella y la administración de Donald Trump.

Colombia se suma a la coalición contra los carteles

El anuncio se produjo durante una reunión de la Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C), una alianza internacional conformada por países de la región para coordinar acciones contra organizaciones criminales transnacionales.

Hegseth confirmó que Colombia se incorporará formalmente y pasará a convertirse en el miembro número 19.

Pero el movimiento no se limitará a un gesto diplomático.

De acuerdo con las declaraciones del secretario de Defensa, fue el propio gobierno colombiano el que solicitó una mayor participación del Departamento de Defensa estadounidense dentro de su estrategia contra las organizaciones criminales.

La autorización para realizar operaciones conjuntas abre así una etapa de cooperación mucho más profunda entre Bogotá y Washington.

Estados Unidos promete USD 1.000 millones

El respaldo estadounidense también tendrá una pata económica.

Washington anticipó que proyecta destinar USD 1.000 millones en asistencia de seguridad para Colombia.

La cifra refleja la dimensión estratégica que vuelve a adquirir el país sudamericano dentro de la política regional de Estados Unidos contra el narcotráfico.

Colombia continúa siendo considerada el principal productor mundial de cocaína, mientras que Estados Unidos representa uno de los grandes mercados internacionales para esa droga.

Esa combinación convirtió históricamente a ambos países en socios —no siempre exentos de tensiones— en las políticas de erradicación de cultivos, inteligencia y persecución de las redes de narcotráfico.

Con De La Espriella en el poder, esa relación ahora apunta a profundizarse.

De La Espriella ya había avisado: "Sin tregua"

El nuevo presidente colombiano había dejado pocas dudas sobre la dirección que pretende imprimirle a su política de seguridad.

Durante su asunción, realizada el viernes pasado, eligió un escenario cargado de simbolismo: habló desde un regimiento militar y prometió enfrentar "sin tregua" al narcoterrorismo y a las estructuras delictivas.

También descartó avanzar por el camino de las negociaciones de paz con esas organizaciones.

La definición marca un endurecimiento de la estrategia estatal y coloca nuevamente el componente militar en el centro de la respuesta frente a los grupos armados financiados por economías ilegales.

Ahora, apenas unos días después de asumir, aquella promesa comienza a traducirse en decisiones concretas.

Un enemigo que mueve millones y controla territorios

El desafío que enfrenta Colombia está lejos de ser menor.

Las organizaciones armadas ilegales continúan teniendo una fuerte presencia en distintas regiones y encuentran en el narcotráfico, la minería ilegal y otras economías clandestinas buena parte de su financiamiento.

Un informe de la Fundación Ideas para la Paz, elaborado sobre la base de cifras oficiales correspondientes a 2025, estimó que alrededor de 25.000 personas forman parte de las distintas organizaciones ilegales que operan en el país.

Detrás de esos números existe además una disputa permanente por territorios, rutas para el tráfico de drogas y zonas estratégicas para la producción de cocaína.

Ese es el tablero al que ahora ingresará con mayor fuerza la cooperación militar estadounidense.

Un nuevo capítulo entre Bogotá y Washington

La decisión de De La Espriella también tiene una lectura geopolítica.

El presidente colombiano busca reconstruir una alianza estrecha con Washington y su incorporación a la coalición contra los carteles envía una señal inequívoca hacia la administración Trump.

Para Estados Unidos, recuperar una cooperación intensa con Colombia representa una pieza importante dentro de su estrategia regional contra el narcotráfico.

Para Bogotá, significa acceder a financiamiento, inteligencia, tecnología y capacidad operativa estadounidense para enfrentar organizaciones que llevan décadas desafiando al Estado.

Pero el alcance concreto de las operaciones conjuntas será determinante.

La participación de fuerzas estadounidenses en acciones dentro de territorio colombiano inevitablemente abrirá discusiones políticas sobre soberanía, competencias militares y los límites de la intervención extranjera.

Colombia enfrenta dos emergencias completamente diferentes

El anuncio llega además en un momento extraordinariamente delicado.

Colombia todavía intenta recuperarse del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó distintas regiones, dejando víctimas, heridos y graves daños materiales.

Mientras los organismos de emergencia trabajan sobre las consecuencias del desastre natural, el nuevo Gobierno decidió acelerar simultáneamente su estrategia contra las organizaciones criminales.

De La Espriella había prometido mano dura.

No pasó siquiera una semana desde su llegada al poder y ya comenzó a mostrar hasta dónde está dispuesto a llevarla.

Con Estados Unidos nuevamente metido de lleno en la estrategia antidrogas colombiana, la guerra contra los carteles entra en una nueva fase. Y esta vez Bogotá quiere a Washington operando a su lado.

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