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Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un acuerdo para desarrollar un programa nuclear civil

Funcionarios de Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un acuerdo de cooperación para desarrollar un programa nuclear civil que ahora deberà ser aprobado por el Congreso estadounidense
Funcionarios de Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un acuerdo de cooperación para desarrollar un programa nuclear civil que ahora deberá ser aprobado por el Congreso estadounidense.

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Estados Unidos y Arabia Saudita dieron un nuevo paso en su alianza estratégica al firmar un acuerdo de cooperación para el desarrollo de un programa nuclear con fines civiles, un entendimiento que busca impulsar la generación de energía en el reino saudita, pero que también despertó interrogantes por sus posibles implicancias geopolíticas.

El convenio, conocido como "Acuerdo 123", aún deberá ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos antes de entrar en vigor y ya genera debate tanto en Washington como en Oriente Medio.

Un convenio para impulsar la energía nuclear

El acuerdo fue firmado por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y el ministro de Energía saudita, Abdulaziz bin Salman.

Según informó la administración estadounidense, el entendimiento establece un marco de cooperación para el desarrollo de un programa nuclear destinado exclusivamente a la producción de energía con fines pacíficos y contempla compromisos vinculados a la no proliferación de armas nucleares.

Además, el texto otorga a empresas de Estados Unidos una posición preferencial para participar en futuros proyectos relacionados con la infraestructura nuclear saudita.

La posibilidad de enriquecer uranio genera inquietud

Pese a las garantías oficiales, distintos medios estadounidenses señalaron que el acuerdo podría abrir la puerta para que Arabia Saudita desarrolle capacidad de enriquecimiento de uranio, una posibilidad que ha generado preocupación entre aliados de Washington.

Ese aspecto diferenciaría al convenio de otros acuerdos similares suscriptos por Estados Unidos con países de la región, como Emiratos Árabes Unidos, donde las restricciones sobre el ciclo del combustible nuclear son más estrictas.

La eventual capacidad de enriquecer uranio despertó cuestionamientos tanto en Israel como entre legisladores demócratas y algunos referentes republicanos, quienes advirtieron sobre el riesgo de que un programa inicialmente civil pueda evolucionar, con el tiempo, hacia aplicaciones militares.

Un acuerdo de largo plazo

De acuerdo con versiones publicadas por la prensa estadounidense, el convenio tendría una vigencia de 30 años e incluiría la posibilidad de construir una planta de enriquecimiento de uranio con participación de compañías estadounidenses, siempre que estudios técnicos conjuntos concluyan que esa infraestructura resulta necesaria para el programa energético saudita.

La administración estadounidense insiste en que cualquier desarrollo estará sujeto a controles internacionales y a los compromisos asumidos en materia de no proliferación.

Un nuevo capítulo en la relación entre Washington y Riad

La firma del acuerdo se produce en un contexto de fuertes tensiones en Oriente Medio, marcado por la rivalidad entre Arabia Saudita e Irán y por los esfuerzos de Washington para contener el avance del programa nuclear iraní.

Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, el presidente Donald Trump profundizó los vínculos con el reino saudita mediante acuerdos en áreas estratégicas como energía, defensa e inversiones.

En paralelo, Estados Unidos continúa promoviendo negociaciones para avanzar hacia una eventual normalización de las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Israel, dos países que aún no mantienen vínculos oficiales.

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