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EL DIARIO digital
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El Gobierno nacional avanzó con un cambio que promete generar polémica en empresas, sindicatos y trabajadores. A partir de la reglamentación de la reforma laboral, los recibos de sueldo tendrán un nuevo formato que exhibirá en detalle todos los aportes, contribuciones y descuentos aplicados sobre cada salario.
La medida fue impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, quien defendió el nuevo esquema bajo la idea de "transparentar" el verdadero costo laboral y mostrar con claridad cuánto dinero se descuenta y hacia dónde termina yendo cada aporte.
Según explicó el funcionario, el objetivo es que cualquier trabajador pueda entender la diferencia entre lo que desembolsa la empresa y lo que finalmente llega al bolsillo del empleado. "Todo aquello que le sacan al trabajador va a quedar registrado, explicitado y hecho visible", sostuvo.
La modificación introduce un sistema dividido en tres partes que cambiará por completo la estructura tradicional de los recibos.
El primer cuerpo mostrará todas las contribuciones realizadas por el empleador. Allí aparecerán discriminados los aportes destinados a organismos de seguridad social, sindicatos, federaciones y distintos entes vinculados al sistema laboral. Desde el Gobierno aseguran que esta sección representa un "sinceramiento" total de los costos de contratación.
El segundo cuerpo mantendrá el formato clásico que ya conocen los trabajadores: salario bruto, descuentos legales y sueldo neto. Es decir, el detalle habitual hasta llegar al monto final que efectivamente cobra cada empleado.
Pero el punto más sensible llegará con el tercer cuerpo del recibo. Allí se incorporará un gráfico que exhibirá la llamada "cuña fiscal y sindical", mostrando cuánto dinero se recauda por encima del salario de bolsillo y cuál es el destino exacto de esos fondos.
La administración de Javier Milei considera que el nuevo diseño permitirá dejar en evidencia el peso de los aportes y contribuciones que forman parte del sistema laboral argentino, una discusión que desde hace años genera fuertes cruces entre empresarios, gremios y distintos sectores políticos.
El cambio forma parte de la reglamentación de la reforma laboral incluida dentro de la Ley de Modernización Laboral y se suma a otras modificaciones impulsadas por el Ejecutivo vinculadas a convenios colectivos, asociaciones sindicales y nuevas modalidades de empleo.
Mientras el Gobierno habla de transparencia y acceso a la información, en distintos sectores sindicales ya miran la medida con desconfianza y advierten que podría convertirse en un nuevo foco de tensión en el mundo laboral.