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EL DIARIO digital
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A solo tres días de las elecciones presidenciales en Colombia, una feroz disputa entre grupos armados dejó al menos 48 guerrilleros muertos en una región selvática dominada por el narcotráfico y volvió a encender las alarmas por la escalada de violencia en el país.
Los enfrentamientos ocurrieron en el departamento del Guaviare, una zona estratégica para la producción y el tráfico de cocaína, donde desde hace años operan distintas estructuras armadas ilegales.
Según trascendió, los combates enfrentaron a dos facciones disidentes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se disputan el control territorial y las rutas del narcotráfico en la región.
Uno de los grupos responde a Alexander Díaz Mendoza, alias "Calarcá Córdoba", mientras que el otro está liderado por Néstor Gregorio Vera, conocido como "Iván Mordisco", uno de los jefes guerrilleros más buscados del país.
La información fue confirmada por autoridades locales y también difundida por una de las facciones involucradas a través de un comunicado en el que describieron un escenario de extrema violencia.
"Después de tres horas de combates, el enemigo se retira dejando bajas en el campo de combate y llevando gran cantidad de heridos", señaló el grupo armado, que además aseguró haber incautado fusiles, ametralladoras y municiones tras el enfrentamiento.
La magnitud del choque sorprendió incluso a las autoridades colombianas, ya que se trata de uno de los episodios más sangrientos registrados en los últimos meses en esa región selvática.
El recrudecimiento del conflicto ocurre en un momento políticamente sensible para el gobierno de Gustavo Petro, que enfrenta crecientes cuestionamientos por el deterioro de la seguridad y el avance de organizaciones armadas ilegales en distintas zonas del país.
Mientras Colombia se prepara para acudir a las urnas este domingo, la violencia narco-guerrillera vuelve a mostrar el costado más crudo de una disputa territorial que parece lejos de apagarse.