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EL DIARIO digital
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La guerra entre Rusia y Ucrania sumó otro capítulo devastador. Durante la madrugada, Kiev fue blanco de uno de los ataques aéreos más intensos de los últimos meses: cientos de drones y decenas de misiles impactaron sobre distintos puntos de la ciudad y dejaron al menos 16 muertos y decenas de heridos.
La ofensiva volvió a golpear infraestructura civil y reactivó la alarma internacional por la escalada del conflicto.
Un ataque de enorme magnitud
Según informó la fuerza aérea ucraniana, el bombardeo incluyó:
675 drones de ataque
56 misiles
Las defensas de Ucrania lograron interceptar:
652 drones
41 misiles
Pero varios proyectiles consiguieron atravesar el sistema defensivo y alcanzaron zonas urbanas densamente pobladas.
Edificios destruidos y escenas de desesperación
El presidente Volodímir Zelenski confirmó daños en más de 20 puntos de Kiev.
Entre los lugares afectados aparecen:
Edificios residenciales
Una escuela
Una clínica veterinaria
Infraestructura civil diversa
Las imágenes posteriores al ataque mostraron edificios colapsados, incendios y equipos de rescate buscando sobrevivientes entre los escombros.
"Todo ardía"
Uno de los testimonios más impactantes fue el de un vecino identificado como Andrii, que describió escenas de caos tras el impacto sobre un edificio.
"Todo ardía. La gente gritaba y pedía ayuda", relató.
Mientras avanzaban las tareas de rescate, las cifras de víctimas fueron aumentando durante el día hasta alcanzar:
16 fallecidos
Al menos 45 heridos
Zelenski acusó a Moscú de sabotear cualquier salida negociada
Tras el ataque, Zelenski aseguró que la ofensiva demuestra que Rusia no actúa como un actor dispuesto a terminar la guerra.
"No son acciones de quienes buscan el fin del conflicto", sostuvo.
Además, volvió a reclamar apoyo militar y político de sus aliados internacionales.
Europa endureció el tono
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó el ataque y afirmó que Moscú "se burla abiertamente" de los intentos diplomáticos de paz.
Una guerra que no encuentra freno
El nuevo bombardeo llega en un momento de extrema tensión global y vuelve a mostrar que, después de más de cuatro años de conflicto, la posibilidad de una salida negociada sigue apareciendo lejana.
Mientras tanto, Kiev vuelve a convertirse en símbolo de una guerra que no deja de escalar y donde la población civil continúa pagando el costo más alto.