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Hezbollah desafía las negociaciones y lanza una advertencia: "No renunciaremos a nuestras armas"

Hezbollah desafía las negociaciones y lanza una advertencia
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La tensión en Medio Oriente sumó otro capítulo explosivo. El líder de Hezbollah, Naim Qassem, dejó en claro que su organización no piensa acatar ningún eventual acuerdo entre Israel y Líbano y lanzó una frase que volvió a encender todas las alarmas: "No renunciaremos a nuestras armas".

El mensaje fue directo y sin margen para interpretaciones. Qassem aseguró que las negociaciones impulsadas entre ambos países "es como si nunca hubieran existido" para Hezbollah y remarcó que seguirán con su "resistencia protectora" en defensa del pueblo libanés.

"Que quede claro: para nosotros, estas negociaciones directas y sus resultados no nos importan en absoluto", sentenció el secretario general del grupo chií, que además calificó cualquier diálogo abierto con Israel como una "concesión gratuita, humillante e innecesaria".

Mientras tanto, el Gobierno libanés participa en conversaciones mediadas por Washington, aunque sin la presencia de Hezbollah, pese a que se trata del principal actor armado del lado libanés en este conflicto.

Hasta ahora, ambas partes mantuvieron dos reuniones a nivel de embajadores con el objetivo de alcanzar primero una tregua de diez días y luego extenderla por tres semanas más, hasta mediados de mayo. Sin embargo, sobre el terreno la realidad es otra: los ataques cruzados continúan prácticamente a diario y el alto el fuego parece más una formalidad diplomática que una paz real.

El principal objetivo de Israel en esta negociación es claro: el desarme total de Hezbollah. Del otro lado, el Líbano exige la retirada de las tropas israelíes que permanecen en el sur del país como condición para avanzar hacia una instancia diplomática más profunda.

Qassem, lejos de suavizar su postura, endureció aún más el discurso y advirtió al propio Gobierno libanés que cualquier negociación directa con Israel no traerá beneficios.

"Rechazamos categóricamente cualquier negociación directa", disparó, y agregó que quienes hoy tienen el poder en Beirut deben entender que "sus actos no beneficiarán ni al Líbano ni a ellos mismos".

Como alternativa, propuso conversaciones indirectas con Israel y un diálogo interno entre fuerzas políticas libanesas para construir una estrategia nacional común, algo que hoy parece tan lejano como la paz misma.

Además, el líder de Hezbollah exigió que el Gobierno revierta la decisión de ilegalizar las actividades militares del grupo, una medida adoptada tras el recrudecimiento del conflicto hace apenas dos meses.

Aunque el Consejo de Ministros ya había ordenado al Ejército avanzar con el desarme desde el año pasado, el proceso avanza a paso lento y con fuertes resistencias, especialmente fuera de la zona fronteriza donde Hezbollah redujo parte de su actividad armada de forma voluntaria.

En una región donde cada palabra pesa como una amenaza, el mensaje de Qassem fue claro: Hezbollah no piensa soltar las armas ni aceptar imposiciones. Y eso deja la paz, una vez más, colgando de un hilo.

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