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EL DIARIO digital
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La Casa Blanca se convirtió en una fortaleza. Tras el reciente intento de asesinato contra el presidente Donald Trump, Washington vivió una jornada de máxima seguridad para recibir a una visita de alto voltaje diplomático: el rey Carlos III y la reina Camila llegaron a Estados Unidos y fueron recibidos por Trump junto a la primera dama Melania Trump.
La visita estuvo en duda hasta último momento. El atentado fallido ocurrido el sábado durante una cena de corresponsales encendió todas las alarmas y obligó a reforzar el operativo de seguridad alrededor de la residencia presidencial. Sin embargo, una vez garantizada la protección, la Corona británica decidió seguir adelante con el viaje.
El encuentro se produjo frente a la Casa Blanca, bajo la mirada de la prensa internacional y decenas de curiosos que no quisieron perderse la escena. Se trata de la primera visita oficial de Carlos III a suelo estadounidense desde que asumió el trono en 2022.
Hubo saludo protocolar, sonrisas medidas y fotos cuidadosamente calculadas. Trump y Carlos III posaron junto a sus esposas antes de ingresar al edificio sin hacer declaraciones públicas. Melania apostó por un llamativo traje amarillo, mientras Camila eligió un look más sobrio y claro.
La pareja real había aterrizado horas antes en la Base Conjunta Andrews, cerca de Washington, a bordo de un avión oficial británico con la bandera del Reino Unido desplegada en la cola y una alfombra roja esperándolos en la escalinata.
Aunque oficialmente el viaje busca conmemorar los 250 años de la independencia de Estados Unidos de la Corona británica, el trasfondo político es mucho más espeso. La guerra con Irán y las tensiones diplomáticas con Europa metieron ruido en una agenda que pretendía ser puramente institucional.
Trump no ayudó demasiado a enfriar el clima. En los últimos días lanzó duras críticas contra el primer ministro británico Keir Starmer por su rechazo a la guerra y sus políticas migratorias y energéticas. Incluso disparó una frase filosa: aseguró que Starmer "no es Churchill", en referencia al histórico Winston Churchill.
Desde Londres, Starmer cuestionó el conflicto bélico, aunque respaldó la visita real como una oportunidad diplomática clave.
Trump, por su parte, intentó bajarle dramatismo al asunto y destacó su vínculo personal con el monarca: "Es amigo mío desde hace mucho tiempo, así que viene y lo vamos a pasar muy bien", dijo en una entrevista con Fox News.
Pero como si faltara tensión, también sobrevuela el fantasma del caso Jeffrey Epstein, cuyo escándalo vuelve a rozar a la familia real por la vieja relación entre el expríncipe Andrés y el magnate fallecido en prisión en 2019.
Este martes habrá reunión en el Despacho Oval y cena de Estado. Además, Carlos III hará historia al convertirse en el primer monarca británico en dirigirse al Congreso desde que lo hizo su madre, la reina Isabel II en 1991.
La gira seguirá en Nueva York con una visita al memorial del 11-S y terminará en Bermudas, en lo que será el primer viaje de Carlos III como monarca a un territorio británico de ultramar. Un tour cargado de simbolismo y de pólvora política.