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EL DIARIO digital
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En medio de una guerra que no da respiro, el presidente ruso Vladimir Putin decidió pisar el freno al menos por un instante y decretó un alto el fuego en Ucrania durante la Pascua ortodoxa. La medida, cargada de simbolismo religioso, también deja entrever una jugada política en un conflicto que sigue empantanado.
La tregua comenzará el sábado 11 de abril a las 16:00 y se extenderá hasta el cierre del domingo 12. Dos días. Ni uno más.
Una pausa con condiciones
Desde el Kremlin fueron claros: las tropas rusas deben detener las operaciones, pero mantenerse en alerta. Traducido: no es una desescalada, es apenas un paréntesis con el dedo sobre el gatillo.
Además, Moscú lanzó un mensaje directo a Kiev: espera reciprocidad. Es decir, si Ucrania no acompaña, la tregua podría convertirse en letra muerta antes de empezar.
Zelensky, cautela y desconfianza
Del otro lado, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky ya había sugerido una pausa por las festividades, pero con ???? claros: ningún acuerdo que comprometa la soberanía del país.
Hasta ahora, el silencio oficial ucraniano frente al anuncio ruso deja una señal evidente: desconfianza total.
- Y no es para menos.
- Antecedentes que no ayudan
No es la primera vez que se intenta algo así. En Pascuas anteriores, los anuncios de tregua terminaron en acusaciones cruzadas y bombardeos reanudados casi de inmediato.
El patrón se repite: gestos simbólicos que duran lo que tarda en disiparse el humo de la propaganda.
Religión, guerra y narrativa
La Pascua ortodoxa tiene un peso enorme tanto en Rusia como en Ucrania. Iglesias llenas, rituales milenarios y una fuerte carga espiritual.
Pero en este contexto, también funciona como herramienta narrativa: mostrarse abierto a la paz sin ceder en lo estratégico.
Un conflicto empantanado y sin salida clara
La Guerra entre Rusia y Ucrania sigue siendo el enfrentamiento más sangriento en Europa en décadas. Con cientos de miles de muertos y millones de desplazados, las negociaciones están prácticamente congeladas.
Las posiciones son irreconciliables: Rusia exige concesiones territoriales; Ucrania las rechaza de plano.
- Dos días de silencio o de ilusión
- La gran incógnita no es el anuncio, sino su cumplimiento.
- Porque en esta guerra, las treguas duran poco y las sospechas sobran.
Y mientras los líderes hablan de pausas, en el terreno todos saben una cosa: cuando termine la Pascua, el conflicto sigue. Sin cambios. Sin acuerdos. Y con la misma intensidad.
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