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Dudas sobre la pobreza: un informe privado pone en la mira los números del INDEC

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La baja de la pobreza que el Gobierno exhibe como uno de sus principales logros empieza a hacer ruido. Un informe de la consultora Equilibra encendió la polémica al advertir que los cambios metodológicos en la medición de ingresos podrían haber "inflado" la mejora y distorsionado la foto real.

En concreto, el foco está puesto en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la herramienta clave con la que se calculan los niveles de pobreza en el país.

Ingresos que "vuelan" y no cierran

El dato que disparó las alarmas es difícil de ignorar: según la EPH, los ingresos laborales crecieron entre 43% y 70% interanual hacia fines de 2025. Un salto que no solo supera a la inflación, sino que también queda muy por encima del crecimiento de la economía.

Para Equilibra, hay una explicación incómoda: no es que los argentinos ganan mucho más, sino que ahora declaran mejor sus ingresos. Es decir, menos subdeclaración y una captación más precisa por parte del sistema.

El problema es el efecto colateral: si los ingresos "suben" estadísticamente, la pobreza baja en los papeles, aunque la realidad no cambie en la misma proporción.

La brecha con otros indicadores

El informe también cruza datos con otras mediciones salariales —como el RIPTE o el SIPA— que muestran subas bastante más moderadas. Esa diferencia alimenta la sospecha de que la EPH está captando un fenómeno distinto: no una mejora económica real, sino un cambio en la forma de medir.

El economista Gonzalo Carrera fue directo: el salto se da en todos los niveles de ingresos, no solo en los sectores más vulnerables, lo que refuerza la idea de un ajuste metodológico más que de una recuperación homogénea.

El dato incómodo: la comparabilidad

El debate no es solo técnico. También es político. Porque si cambian las reglas de medición, comparar los datos actuales con los de años anteriores se vuelve cada vez más difícil.

Desde el CEDLAS ya habían advertido sobre este punto: posibles desfasajes en los períodos de medición, cambios en patrones de consumo y diferencias entre encuestas y registros administrativos.

En la misma línea, Agustín Salvia habló de una "paradoja": indicadores que muestran mejora mientras la percepción social no acompaña.

¿Mejora real o efecto estadístico?

Según los datos oficiales, la pobreza bajó del 52,9% en 2024 al 31,6% en 2025. Una caída fuerte, que ahora queda bajo la lupa.

La pregunta que sobrevuela es incómoda: ¿la pobreza realmente cayó con esa intensidad o los números están reflejando un cambio en la forma de medir?

Por ahora, no hay una respuesta única. Pero el informe deja algo claro: cuando la estadística cambia, la realidad puede parecer otra.

Y en un país donde los números siempre están en disputa, eso no es un detalle menor.

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