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EL DIARIO digital
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Cada 24 de marzo, la Argentina conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una fecha que interpela al conjunto de la sociedad sobre uno de los períodos más oscuros de su historia reciente. No se trata solo de un recordatorio simbólico: es un ejercicio activo de memoria colectiva que busca comprender lo ocurrido, honrar a las víctimas y reafirmar el compromiso democrático.
El origen de esta fecha se remonta al Golpe de Estado en Argentina de 1976, cuando las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón e instauraron una dictadura cívico-militar que se autodenominó "Proceso de Reorganización Nacional". A partir de ese momento, el país quedó bajo un régimen autoritario que suspendió derechos, disolvió el Congreso, intervino sindicatos y persiguió a toda forma de disidencia política.
Durante ese período que se extendió hasta 1983 se implementó un plan sistemático de represión ilegal. Miles de personas fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas en centros clandestinos de detención. Organismos de derechos humanos estiman en 30.000 el número de desaparecidos, una cifra que trasciende lo estadístico y se convierte en símbolo del horror vivido.
La represión no se limitó a militantes políticos: también alcanzó a estudiantes, trabajadores, periodistas, intelectuales y cualquier persona considerada "subversiva" por el régimen. El terrorismo de Estado se sostuvo mediante el silencio impuesto, el miedo social y la censura. Paralelamente, se aplicaron políticas económicas que transformaron profundamente la estructura productiva del país, generando endeudamiento externo y aumento de la desigualdad.
En medio de ese contexto, surgieron voces que resistieron. Entre ellas, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que comenzaron a reclamar por sus hijos y nietos desaparecidos, convirtiéndose en un símbolo internacional de lucha por los derechos humanos.
El retorno a la democracia en 1983 marcó el inicio de un largo proceso de memoria, verdad y justicia. El histórico juicio a las juntas militares en 1985 sentó un precedente global en materia de juzgamiento a responsables de crímenes de lesa humanidad. Con el paso de los años, y tras distintos avances y retrocesos, la Argentina consolidó un camino judicial que permitió reabrir causas y condenar a numerosos responsables.
Hoy, el 24 de marzo no solo es una fecha de recuerdo, sino también de reflexión. Interpela a las nuevas generaciones sobre la importancia de la democracia, el respeto por los derechos humanos y la necesidad de evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
Mantener viva la memoria no es un acto del pasado, sino una responsabilidad del presente. Porque entender lo que ocurrió permite construir una sociedad más justa, consciente y comprometida con el "Nunca Más".