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EL DIARIO digital
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En la Argentina del asado sagrado, algo cruje. Y no es la parrilla: es el consumo. El ritual más arraigado de la mesa nacional está en retroceso y los números ya no dejan lugar a excusas. Comer carne vacuna dejó de ser un hábito cotidiano para convertirse, cada vez más, en un lujo.
Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), el consumo per cápita cayó a 47,3 kilos por habitante al año, el nivel más bajo en dos décadas. El dato no es solo frío: es un golpe directo a la identidad alimentaria del país.
De símbolo nacional a consumo en retirada
La caída no es nueva, pero sí cada vez más pronunciada. En 2008, los argentinos consumían 69,4 kilos de carne por año. Hoy, ese número parece de otra época.
En perspectiva:
- La baja interanual fue del 2,5%.
- Se consumen 1,2 kilos menos que el año pasado.
- Desde 2005, la caída ronda los 15 kilos por persona.
- El mensaje es claro: la carne ya no ocupa el mismo lugar en la mesa.
- Menos oferta, más exportación y precios por las nubes
Detrás del desplome hay una tormenta perfecta. Por un lado, la producción viene en retroceso. Entre enero y febrero de 2026 se produjeron 457 mil toneladas, un 9,1% menos que en el mismo período del año pasado.
La faena también se desplomó:
- En febrero se procesaron 924.300 animales.
- Es una caída del 10,7% interanual.
- Uno de los niveles más bajos en casi 50 años.
- Pero mientras hay menos carne, los precios no paran de subir.
- El ganado en pie aumentó 8,5% solo en febrero.
- En un año, el salto fue del 72,7%.
- En góndola, los cortes subieron cerca de un 12% en apenas dos meses.
- El resultado es obvio: menos producción + precios en alza = consumo en caída.
- El giro silencioso: exportar más, comer menos
- Hay otro factor que empuja este cambio estructural: la exportación. La carne argentina cada vez mira más hacia afuera.
- Las exportaciones crecieron 6,6% en el primer bimestre de 2026.
- Estados Unidos, Israel y Europa aparecen como destinos clave.
- Mientras tanto, el mercado interno pierde terreno:
- Entre 2011 y 2015 absorbía más del 90% de la producción.
- En 2024 cayó al 68%.
- Para 2026 se proyecta apenas en torno al 72,9%.
La ecuación es incómoda: lo que antes se quedaba en el país, hoy se va.
- Un cambio que ya no parece coyuntural
La combinación de sequía, menor stock ganadero, presión exportadora y pérdida del poder adquisitivo está redefiniendo el consumo. Y no parece ser algo pasajero.
La carne vacuna, ese emblema nacional, empieza a correrse del centro de la escena. En su lugar avanzan otras proteínas más accesibles, mientras el asado del domingo se vuelve cada vez más esporádico.
Argentina sigue siendo tierra de carne. Pero cada vez menos, tierra de consumidores.