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EL DIARIO digital
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Boca Juniors volvió a mover el tablero y esta vez no fue dentro de la cancha. En silencio, pero con pasos firmes, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme consiguió un guiño clave: la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) aprobó el anteproyecto para ampliar La Bombonera. Un avance técnico que, aunque todavía no habilita las obras, confirma que el plan dejó de ser una promesa para convertirse en algo concreto.
La aprobación no cayó del cielo. Se trata de un análisis exhaustivo que se suma al visto bueno previo de Ferrosur, en un entramado donde cada organismo tiene poder de veto. Boca, por ahora, viene sorteando los obstáculos.
Una Bombonera XXL: más capacidad y nuevos accesos
El proyecto es ambicioso y no se anda con medias tintas. La idea es llevar la capacidad del estadio a unos 84.500 espectadores, lo que transformaría por completo la experiencia xeneize sin perder la mística que lo caracteriza.
La iniciativa contempla:
- Cuatro torres con ascensores y escaleras.
- Un puente que cruzará sobre las vías ferroviarias.
- Nuevos accesos a las bandejas superiores.
- Reconfiguración de sectores clave para mejorar la circulación.
- En otras palabras, no es un simple "lavado de cara": es una cirugía mayor.
- El camino burocrático: todavía falta lo más espinoso
Aunque el visto bueno de la CNRT es una pieza importante, el expediente todavía tiene varias estaciones por recorrer. Ahora deberá pasar por:
- ADIFSA, que controla la infraestructura ferroviaria.
- AABE, encargada de los bienes del Estado.
Recién si ambos organismos levantan el pulgar, el proyecto aterrizará en la Legislatura porteña. Y ahí sí, comenzará la verdadera batalla política.
¿Boca se muda? Por ahora, no
Uno de los puntos que más inquieta al hincha es si el equipo tendrá que dejar su casa durante las obras. La respuesta, por ahora, es tranquilizadora: la idea es que Boca siga jugando en La Bombonera durante la mayor parte del proceso.
El problema aparecerá cuando se intervenga el sector de Del Valle Iberlucea. En ese momento, el club baraja dos opciones:
- El Estadio Único de La Plata.
- El José Amalfitani.
- No será inmediato, pero el escenario ya está sobre la mesa.
- Un proyecto que va más allá del cemento
La ampliación de La Bombonera no es solo una cuestión de capacidad. Es una jugada estratégica en términos políticos, económicos y simbólicos. Riquelme lo sabe: modernizar el estadio sin perder su identidad es una promesa que seduce tanto como exige.
Por ahora, Boca avanza. Sin estridencias, pero con un objetivo claro: convertir su templo en un gigante aún más imponente. El desafío ya no es imaginarlo, sino lograr que todas las fichas encajen. Y ahí, recién ahí, empezará la verdadera obra.