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EL DIARIO digital
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Rappallini eligió el aire de Radio Rivadavia para enviar un mensaje de paz armada. Aunque evitó el choque frontal con el mandatario, fue clarísimo: el sector privado está haciendo un "esfuerzo gigante" para adaptarse al nuevo modelo y necesita, ante todo, respeto y previsibilidad.
Los puntos clave del reclamo industrial:
El fin del "debate": Rappallini cortó por lo sano. "No vamos a entrar en debate con los dichos del Presidente". La estrategia es ignorar los insultos y enfocarse en la gestión con los ministros Luis Caputo (Economía) y Catriel Tonutti (Industria).
La herencia y la transición: La UIA reconoce que hay que limpiar las "distorsiones del pasado", pero puso sobre la mesa los problemas que hoy les quitan el sueño:
Presión fiscal: Sigue siendo el principal reclamo.
Costos laborales: Apoyan la reforma laboral en la que se trabajó todo el 2025.
Tasas de interés: Aunque bajaron respecto al 70% del año pasado, Rappallini advirtió que siguen siendo prohibitivas para financiar el crecimiento.
El lema que marca la cancha
Bajo el título "Sin industria no hay nación", la UIA dejó claro que no aceptarán ser el "chivo expiatorio" del ajuste. Para la entidad, cuestionar al sector productivo no ayuda a la meta principal del Gobierno: recuperar la confianza para que lleguen las inversiones.
"La confianza es lo más importante para que haya inversión, que es el gran desafío por delante", sentenció el dirigente, recordándole a Milei que los dólares no vienen solo con discursos, sino con un clima de negocios amigable.
¿Aliados o enemigos?
La relación de Milei con la UIA es ambivalente. Por un lado, el Gobierno los necesita para que el RIGI y la Ley de Bases se transformen en empleos reales; por el otro, el Presidente los suele señalar como parte de la "casta prebendaria" que vivió de la protección estatal.
Análisis SEO: Las búsquedas de "Martín Rappallini UIA Milei", "reforma laboral 2026" y "situación de la industria argentina" están en alza. El mercado está mirando si este pedido de diálogo de Rappallini logra calmar las aguas o si la pelea con la industria se profundiza en las próximas semanas.