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Sobrepeso y pubertad adelantada: alertan por menarcas a los 9 años y un cambio de tendencia

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Un fenómeno que muchas familias ya sienten "en casa" volvió a instalarse en agenda: la menstruación temprana en niñas, un concepto diferente de la llamada "menstruación precoz". La preocupación se apoya en un informe citado por Nature que describe un adelantamiento de los hitos puberales y señala al aumento de peso como la principal hipótesis detrás de una tendencia que, en algunos casos, ubica la primera menstruación a los 9 años, cuando lo esperable sería después de los 12.

"Estadísticamente, está aceptado que la menarca aparece hacia los 12,4 años, pero uno empieza a ver cada vez más frecuentemente pacientes con menstruación temprana o aparición temprana del botón mamario", contó Marisa Labovsky, ginecóloga y presidenta de la Federación Internacional de Ginecología Infanto Juvenil.

El artículo mencionado analiza información recolectada en una quincena de trabajos publicados entre 1969 y 2025, enfocados en entender cómo se desencadena la pubertad, cuándo ocurre y por qué varía entre individuos. En esa reconstrucción aparece un dato de época: hace un siglo y medio la menarca se ubicaba cerca de los 17 años y hoy ocurre hasta nueve años antes.

Labovsky aportó contexto y marcó un punto histórico: "En efecto, hubo una bajada brutal de la edad, que es anterior a los años 90, y que tuvo que ver con la paulatina mejor alimentación en las distintas sociedades". También explicó el reverso: "La pubertad se retrasa cuando los chicos tienen mala alimentación, algo que se puede ver en personas muy delgadas que hacen deporte de alto rendimiento o tienen trastornos alimenticios, como bulimia o anorexia".

Pubertad temprana no es lo mismo que pubertad precoz

La especialista diferenció entre "menstruación temprana" y "menstruación precoz". En esta última categoría ubicó los casos en los que el comienzo del ciclo ocurre a los 7 años o incluso antes. "Esos casos tienen que estudiarse para descartar alguna patología", explicó, aunque agregó que "en general son idiopáticos".

También remarcó un efecto del inicio menstrual sobre el crecimiento: una vez que aparece la menstruación, el proceso de crecimiento entra en su tramo final. Según describió, después de la menarca "no se crece mucho más que siete u ocho centímetros", mientras que si aún no acontece "el crecimiento continúa hasta que llegue el inicio de ese proceso final de crecimiento".

En cuanto a la secuencia "convencional" del desarrollo, señaló que, a grandes rasgos, dos años antes de la menarca aparece el botón mamario y un año antes asoma el primer vello pubiano, aunque aclaró que puede variar por país, etnia y otros contextos.

El punto de tensión que destaca el informe es el corrimiento general de esa cronología. Labovsky lo sintetizó así: "Hoy parece normal que aparezca el botón mamario a partir de los 8 años y hasta los 13. Y la menstruación, dos años después; o sea, entre los 10 años y, como mucho, a los 15 o 16".

La hipótesis del peso y la "malnutrición" moderna

Aunque se cita un estudio danés que en 2009 observó un descenso en la edad de inicio del desarrollo femenino incluso sin cambios notorios en el índice de masa corporal, el artículo remarca que abundan publicaciones que vinculan el adelantamiento con sobrepeso y obesidad.

En esa línea, se menciona un estudio de 2022 con 130.000 niños en Estados Unidos que encontró una asociación clara entre obesidad y pubertad temprana. Y se propone un mecanismo posible: "una forma en que el peso corporal influye en la pubertad es a través de la leptina, una hormona producida por las células grasas que puede interactuar con los circuitos cerebrales que controlan el desarrollo y la reproducción".

Labovsky lo conectó con otro punto: "la obesidad podría ser una causa porque dispara estrógenos". Pero sumó variables asociadas a estilo de vida y disruptores endócrinos: "Justamente hacen eso; generan cambios en las células y generan alteraciones endócrinas". Y advirtió: "El problema es que están en absolutamente todo", en referencia a alimentos ultraprocesados, suplementos, cremas, cosméticos o plásticos.

Estrés, pandemia y una tendencia que sigue bajando

El texto también menciona al estrés —violencia doméstica y estrés social durante y después de la pandemia por Covid— como un factor a observar, aunque advierte que falta evidencia para ubicarlo como causa principal del corrimiento general.

Sobre cuánto puede seguir bajando la edad, se cita un metaanálisis de 2020 sobre 30 trabajos: la edad media de desarrollo mamario se habría adelantado tres meses por década desde 1977 hasta, al menos, 2013.

En el cierre, Labovsky puso el foco en el abordaje caso por caso y en el rol de la educación: "La base de todo es la educación sexual integral (ESI), que debería empezar en jardín e incluir conceptos centrales para que las niñas lleguen mejor preparadas. Desde el cuidado del cuerpo para que nadie se les acerque hasta temas del desarrollo. Y en primaria ya deberían estar recibiendo información ambos, varones y nenas, de cómo es el desarrollo".

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