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Aloe vera: hidratación, regeneración… y precauciones que no podés ignorar

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Beneficios para la salud y la piel

El aloe vera, o sábila, se ha ganado un lugar de honor en la cosmética y la medicina natural por su destacada capacidad para regenerar, hidratar y calmar la piel:

Regenera y cicatriza heridas, quemaduras, úlceras y dermatitis, gracias a su contenido de colágeno, mucopolisacáridos, aminoácidos y zinc, que favorecen la reparación cutánea y reducen la fragilidad de la piel 

Actúa como antiinflamatorio, antibacteriano, antiviral y antiséptico, lo que lo convierte en un excelente aliado para tratar acné, quemaduras, irritaciones y mantener la piel protegida 

Hidrata profundamente sin dejar sensación grasa; refresca y alivia rojeces, quemaduras solares y piel irritada 

En pruebas más recientes, se observó que las nanopartículas derivadas de la cáscara del aloe (no del gel) protegen contra el envejecimiento cutáneo, el daño por radiación UV y promueven la reparación de tejidos 

Digestión y metabolismo: el aloe también puede ayudar a aliviar el estreñimiento y molestias digestivas (gracias a su látex, aunque de uso controvertido), incluso puede contribuir a armonizar la flora intestinal 

Regulación glucémica: existen indicios de que el consumo oral del gel podría ayudar a moderar los niveles de azúcar en sangre en personas con diabetes o prediabetes 

Otros beneficios reportados, aunque con evidencia más limitada, incluyen soporte inmunológico, acción antioxidante, ayuda en la salud bucal y del cabello (como antifúngico, anti caspa, suavizante y fortalecedor) 

Contraindicaciones y posibles riesgos

Aunque sus virtudes son muchas, el aloe vera también requiere atención y precaución:

Toxicidad del látex: el látex o extracto de hoja entera no decolorado puede ser tóxico, provocar insuficiencia renal o incluso ser mortal con tan solo 1 g diarios durante pocos días. Está asociado también con potenciales compuestos cancerígenos 

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lo clasificó como posible carcinógeno (grupo 2B) 

Interacciones farmacológicas: el aloe ingerido puede interferir con medicamentos anticoagulantes, antidiabéticos, digoxina, diuréticos, entre otros; además puede disminuir la absorción de otros fármacos 

Contraindicaciones específicas: no se recomienda su uso oral en embarazadas, lactantes ni niños menores de 12 años. Tampoco está indicado en casos de enfermedades intestinales inflamatorias, apendicitis, obstrucción o dolor abdominal no diagnosticado 

Reacciones alérgicas: el gel puede causar dermatitis de contacto, picazón, enrojecimiento e incluso dificultad respiratoria o hinchazón en personas sensibles 

Evidencia clínica limitada: varias revisiones científicas concluyen que aún faltan estudios robustos y a gran escala que respalden algunos beneficios atribuidos al aloe; en algunos contextos, podría hasta retardar la curación de heridas comparado con tratamientos estándares 

Conclusión

El aloe vera sigue consolidándose como un clásico natural en el cuidado de la piel: hidrata, alivia, regenera y ofrece una alternativa accesible y delicada para múltiples usos. Sin embargo, su uso debe ser moderado y consciente: el látex ingerido puede ser peligroso, su interacciones con medicamentos exigen asesoramiento médico, y su eficacia no es universalmente comprobada.

Consejo práctico: si vas a aplicarlo tópicamente, hacé una prueba previa en una zona pequeña de la piel. Si buscás consumirlo, asegurate de que sea gel puro de la hoja y evitá el látex; ante dudas o condiciones médicas, consultá primero a un profesional.

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