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EL DIARIO digital
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El tratamiento no termina con el yeso o la cirugía. Un proceso de rehabilitación bien planificado permite recuperar movilidad, fuerza y autonomía, y evita secuelas permanentes.
Superar una fractura va mucho más allá de la inmovilización o el paso por quirófano. La rehabilitación es la etapa decisiva para que el hueso sane correctamente y el paciente pueda retomar su vida normal.
"Una rehabilitación bien guiada permite que el paciente recupere su fuerza, coordinación y autonomía. Ignorar este proceso puede retrasar la recuperación y generar limitaciones permanentes", explicó la fisioterapeuta Violeta Suclupe, del Instituto Carrión en Lima.
Fases de la recuperación
- Fase aguda: control del dolor, inflamación y prevención de rigidez.
- Movilización progresiva: ejercicios para recuperar movilidad y fuerza.
- Fortalecimiento: trabajo específico en equilibrio, coordinación y funcionalidad.
Durante las primeras semanas se recomienda elevar el miembro lesionado, aplicar frío con indicación médica y evitar el reposo absoluto para no perder masa muscular.
Errores comunes y señales de alerta
Entre los principales riesgos figuran iniciar ejercicios intensos sin supervisión y prolongar el reposo más de lo indicado. Dolor agudo, fiebre, inflamación persistente o pérdida de movilidad son síntomas que requieren atención médica inmediata.
El proceso de sanación ósea
Tras la fractura se forma un hematoma que da paso a un callo blando y luego a un callo óseo que se mineraliza para consolidar la rigidez. El tiempo de recuperación suele variar entre 3 y 6 meses, y puede extenderse a 8 meses en casos complejos. Factores como edad, enfermedades crónicas o déficit de descanso influyen directamente en la evolución.
Hábitos que favorecen la recuperación
Los especialistas recomiendan mantener una adecuada alineación de los fragmentos óseos mediante yeso, férula o cirugía; garantizar estabilidad en el sitio de la lesión; y adoptar un estilo de vida saludable con dieta rica en proteínas, calcio, magnesio y vitaminas C y D, además de buena hidratación y descanso.
Según el cirujano ortopédico Ashvin Dewan, del Hospital Houston Methodist, "la forma más rápida de curar un hueso roto es seguir de cerca las instrucciones médicas y comprender el proceso de sanación para evitar interferir en la recuperación".
La rehabilitación es un camino personalizado que requiere el trabajo conjunto de traumatólogos, fisioterapeutas y nutricionistas, además del compromiso del paciente. Con paciencia y disciplina, volver a la actividad plena tras una fractura es totalmente posible.