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Alemania en shock: un neonazi condenado cambió su identidad y exige cumplir condena en cárcel femenina

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Sven Liebich, histórico agitador neonazi y transfóbico, usó la flamante Ley de Autodeterminación de Género para registrarse como mujer y pidió cumplir su pena en una prisión de mujeres. El caso abrió una tormenta política y un debate sobre posibles abusos de la norma.

Durante años, Sven Liebich, líder del grupo extremista "Blood and Honor", vomitó discursos de odio: habló de "parásitos de la sociedad" y se despachó contra personas trans con la palabra "transfascismo". En 2023 fue condenado por incitación al odio racial y difamación. Ahora, rebautizado como Marla-Svenja Liebich, enfrenta 18 meses de cárcel, pero con un giro inesperado: logró inscribirse legalmente como mujer bajo la nueva ley alemana de identidad de género y exigió ser enviado a la prisión femenina de Chemnitz.

El caso estalló en Sajonia la semana pasada, cuando un juez ordenó su ingreso al penal. La polémica no tardó en escalar: el ministro del Interior, Alexander Dobrindt (CSU), pidió revisar la Ley de Autodeterminación aprobada en 2024, mientras que desde la CDU, partido del canciller Friedrich Merz, afirmaron que "cambiar el género legal es demasiado fácil".

Del otro lado, activistas LGBTQ+ acusan a los conservadores de aprovechar un caso aislado para recortar derechos. Theresa Richarz, de la Federación Alemana para la Diversidad Queer (LSVD), advirtió: "La ley busca reforzar derechos humanos básicos. Usar a Liebich para ridiculizarla pone en riesgo la democracia".

La norma reemplazó a la vieja Ley de Transexuales de 1980 y fue celebrada como un avance histórico al eliminar exámenes médicos considerados humillantes. Hoy, la simple declaración en un registro civil basta para el cambio legal.

La polémica se enciende porque Liebich, que construyó su carrera política insultando a las minorías, se ampara ahora en una ley pensada para protegerlas. El bloque de los Verdes advirtió que retroceder sería "populista y espantoso", mientras que el sistema penitenciario aseguró que, si existe riesgo, puede derivarse al recluso a otro pabellón.

El trasfondo: los delitos de odio contra personas queer se multiplicaron casi por diez en Alemania entre 2010 y 2023. En ese contexto, el "caso Liebich" amenaza con convertirse en bandera para restringir una conquista largamente peleada.

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