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La industria textil empuja una ley anti Shein para frenar la avalancha china

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Empresarios argentinos, brasileños y mexicanos buscan copiar el modelo francés contra las plataformas de moda rápida Shein y Temu. Denuncian dumping, contaminación ambiental y condiciones laborales abusivas.

Las cámaras textiles de Argentina, Brasil y México pusieron el grito en el cielo: quieren una "ley anti Shein" que obligue a las plataformas chinas de ultra fast fashion a jugar con las mismas reglas que la industria local. El proyecto, que toma como referencia la normativa francesa, apunta a frenar la importación masiva de ropa barata, de dudosa calidad y con serias denuncias ambientales y laborales.

En la Argentina, la Cámara de la Indumentaria (CIAI) lidera la iniciativa y advierte que el sector pierde unos 1.500 empleos por mes. De acuerdo con ProTejer, la mitad de las empresas mostró caídas de ventas en el segundo trimestre de 2025 y, en dos años, ocho de cada diez compañías retrocedieron con una contracción promedio del 30%.

La movida busca que Shein y Temu pasen por filtros sanitarios y ambientales —con pruebas a cargo de la ANMAT— antes de pagar aranceles e impuestos como cualquier importador. No se trata solo de defender la industria local: en Corea del Sur ya se detectó ropa infantil con niveles de cadmio y plomo hasta 600 veces superiores a los legales.

En paralelo, la CIAI advierte por el dumping y por "precios viles" que dinamitan la competencia. Drescher, presidente de la cámara, afirmó que el Congreso cuenta con apoyo transversal: "El fenómeno chino es letal para la Argentina", dijo Miguel Ángel Pichetto, mientras que Lousteau y Massot también se anotaron en el reclamo.

La propuesta toma como espejo la ley francesa: impuesto ecológico progresivo (5 euros por prenda, 10 en 2030), prohibición de publicidad y etiquetas con huella ambiental. Bruselas también avanza con un arancel de 2 euros a las compras low cost.

Los argumentos son pesados: el 76% de las prendas de Shein y Temu se fabrica con poliéster, derivado del petróleo, que libera microplásticos en cada lavado. Además, las plataformas emitieron 26 millones de toneladas de CO? en 2024, el equivalente a cuatro centrales de carbón.

Detrás de la moda rápida también asoma la explotación laboral. En el "pueblo Shein" de Guangzhou, fábricas enteras producen con jornadas de 75 horas semanales, con un día libre al mes y sueldos que apenas llegan a cubrir la mitad del salario digno recomendado por las ONG.

La ofensiva regional contra la moda exprés ya está en marcha. Y en el Congreso argentino el reloj corre: el sector textil quiere que la "ley anti Shein" vea la luz en el primer semestre de 2026.

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